Alumnos de Fonteboa mejorarán el sabor de la miel de sus abejas

redacción

El proyecto que el centro de promoción rural EFA Fonteboa presentó a Voz Natura está relacionado con la apicultura. Los alumnos cuidan varias colmenas instaladas en el monte de Centiña, en Coristanco, donde hay muchos eucaliptos. La cuestión es que no solo la miel tiene un sabor demasiado marcado, sino que, además, los alumnos han podido comprobar que las colmenas se abastecen básicamente del polen que dan las flores de este árbol procedente de Australia.

El programa medioambiental que promueve la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre ha puesto los medios para que la producción de los panales de Fonteboa sea mucho más apetitosa y para que los alumnos se den cuenta de que el monte puede tener más usos que los que se dan habitualmente. Esos dos objetivos fueron los principales en la salida que dirigieron los profesores Rafael Rodríguez y Xosé Lois Pintor.

Los encargados de ayudar a las abejas a mejorar la calidad organoléptica de la miel fue un grupo de quince alumnos del primer curso de la ESO, que también se iniciaron en los conocimientos de la apicultura.

Para paliar la excesiva presencia de polen de eucalipto, los estudiantes plantaron varios robles y en los próximos días llevarán a la misma zona matorrales aromáticos como el romero, la lavanda, la hierbaluisa y el tomillo. También tienen previsto incrementar la diversidad arbórea del monte con acebos y otras especies propias de los montes coristanqueses, como es el caso de las queirogas, que precisamente ahora están en flor.

Los escolares, que previamente habían analizado la miel de las abejas que cuidan, también aprendieron el manejo de las colmenas.

Biotopo

En el monte de Centiña los estudiantes realizaron otras actividades relacionadas con más usos del monte. La mayor parte de los alumnos consideran que las áreas forestales son fundamentalmente abastecedoras de madera, pero Rafael Rodríguez quiso que vieran que también puede ser usadas para la micología y la caza.

Los alumnos de la escuela agraria tuvieron la oportunidad de conocer un biotopo de conejos que la asociación de cazadores que trabaja en la zona ha instalado en el cortafuegos del monte. Se trata de unos palés de madera que se han cubierto de tierra y de algo de maleza y que permiten que los animales puedan esconderse. De este modo llegan a criar algo que apenas pueden hacer libremente porque carecen de lugares en los que ocultarse de sus depredadores naturales como el zorro, el lobo o el perro.

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