Camariñas afianza el turismo de encaje con la Festa da Palilleira

Eduardo Eiroa Millares
e. eiroa CEE / LA VOZ

CARBALLO

Cerca de 600 artesanas de toda España acudieron a la pequeña Mostra, con desfiles incluidos, que se celebró ayer en el polideportivo municipal

11 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El palillo realizó ayer una demostración de fuerza, reuniendo en Camariñas a más de medio millar de mujeres -y algún hombre, pocos- enganchadas al encaje.

La Festa da Palilleira funcionó, y 577 personas llegadas desde distintos lugares de la geografía española convirtieron el polideportivo municipal en su taller durante todo el día.

A la cita no le faltó detalle. El pabellón se llenó de mesas corridas con el techo cubierto por telas blancas para adecuar el espacio a la actividad. Allí había palilleiras de Noia, de Vilanova de Arousa, de Cambados y, por supuesto, de Camariñas, concretamente 58 mujeres del municipio, a las que hay que sumar una prometedora cantera. Si ver palillar tiene interés, contemplar cómo lo hacen las niñas de la escuela municipal, mucho más. Allí estaban las 30 alumnas aprendiendo los secretos del encaje y demostrando ya, almohada en mano, sus habilidades manuales. Entre ellas, Rosalía y Paula, que tienen el mérito de ser las más jóvenes en incorporarse a la tarea de preservar e impulsar la artesanía local. Tienen cinco años y ya se manejan, con algo de ayuda, en el palillo.

No solo hubo artesanas gallegas. Camariñas hace años que tiene contactos con otros productores nacionales e internacionales de encaje y ayer se notó. Había grupos de mujeres llegadas de Murcia, de Toledo, de Cantabria y de Asturias, todas ellas para pasar el fin de semana en Camariñas, localidad que muchas de las que ayer pasaron por el pabellón municipal ya conocían.

Muchos vecinos se acercaron hasta allí a contemplar el trabajo y los diferentes estilos de las participantes en el acto. Estuvieron también el alcalde, Manuel Valeriano Alonso de León, los ediles Sandra Insua y Serxio Caamaño y la diputada Marisol Soneira, entre otros, presentando oficialmente la jornada.

La cita con el palillo tenía mucho de pequeña Mostra, salvando las distancias. Fue solo un día, no cuatro, pero no faltaron detalles propios de la gran cita anual con el encaje.

Desde la decoración del pabellón hasta la novedad de los desfiles por la tarde para animar la jornada. A diferencia de la Mostra, las modelos no eran profesionales, sino jóvenes de la localidad que se animaron a subir a la pasera para mostrar 14 creaciones distintas. Dejaron el pabellón bien alto y también muy claro que las locales pueden hacer el trabajo perfectamente. Fueron muy aplaudidas.

Todos los diseños exhibidos son creaciones de diseñadores que ya habían pasado por Camariñas. El encuentro contó con la presencia de un buen número de tiendas dedicadas a la confección textil, 27 puestos que rodeaban completamente el pabellón ofreciendo todo tipo de productos para las profesionales y aficionadas al encaje.

Hubo música aportada por las escuelas locales y un sorteo entre todas las participantes en la fiesta.

Al éxito de convocatoria hay que sumarle, además, otro. Mientras el puente pasó sin pena ni gloria para los hosteleros en muchos puntos de la Costa da Morte, Camariñas vivió su particular y pequeño agosto en diciembre.

Los hoteles y los restaurantes se llenaron, y no solo ayer, ya que algunas participantes llegaron la noche anterior y aprovechan la estancia para quedarse hasta hoy. Para ellas la cita fue una forma de disfrutar, para el municipio, un bálsamo en plena crisis. El Ayuntamiento dejó claro con su iniciativa que hay nicho de mercado para el turismo de encaje en pleno invierno. Lo de ayer es la prueba.