Los mayores de Coristanco, en forma con el baile


1 Lo hacen igual de bien con el cha-cha-chá, con el pasodoble, con la muiñeira y con lo que les pongan por delante. Seguro que incluso lo harían bien con el rap o con el hip-hop. Los mayores de Coristanco son grandes bailarines, tienen una energía arrolladora y con muy poco son capaces de pasárselo de maravilla. Lo demuestran siempre que tienen ocasión, como en la fiesta anual que les prepara el Concello, o en el baile semanal que la concejalía de Servizos Sociais, de la que se encarga María Ángeles Eiroa Villar, les prepara en el edificio de Servizos Múltiples. Allí demuestran que la edad no es un impedimento para moverse con ritmo, aunque eso sí, la mayoría prefiere los «agarraos». Ellos sí que saben.

Teatro Lido

2 Los que también tienen mucho arte son los integrantes del grupo Los Valientes, del instituto Urbano Lugrís, de Malpica. Haciendo honor a su nombre, aunque más que un grupo son un dúo, se presentaron al concurso de Teatro Lido Xosé Manuel Eirís sin que les diese miedo alguno que los demás grupos contasen con muchos más actores. Ellos eran dos, pero con la ayuda de su profesora Milagros Gómez Padilla lograron un gran trabajo con la obra Carta de amor a Mari, que ayer pudimos escuchar en Voces de Bergantiños, de Radio Voz. Hoy, como todos estos días, habrá una nueva representación y seguro que sus protagonistas también lo hacen genial.

Fiesta en Paiosaco

3 Además de en Coristanco también hubo veteranos marchosos (y jóvenes) en la fiestas de San Martiño, donde todos aquellos que bailaron al ritmo del grupo Limón recuperaron fuerzas con la degustación de chorizos, chicharrones y jamón asado que prepararon los miembros de la comisión de fiestas. Eran muchas calorías, pero las quemaron moviendo el esqueleto.

Vuelta al campo

4 Después del susto que nos dio el año pasado, cuando sufrió un infarto durante el partido Bergantiños-Narón, nos ha dado una gran alegría volver a verlo en el campo das Eiroas. El directivo del equipo bergantiñán Ángel Domarco ha vuelto y lo ha hecho muy bien acompañado por su perrita Lúa, con la que antes del encuentro comparte la taquilla del campo. Él se encarga de cobrar y ella vigila (aunque es pequeñita) que nadie se escaquee. Y, además, vigila también a Ángel para que no le suba demasiado la tensión.

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