Meca ornitológica del Anllóns

El estuario cabanés es el mejor lugar de la península para ver especies norteamericanas


carballo / la voz

Estos días ya empiezan a verse, pero seguro que en las próximas semanas serán muchos los aficionados a la ornitología los que se acerquen hasta la senda marítima de Cabana o al entorno de la laguna de Traba para disfrutar de un fenómeno único, la llegada de aves migratorias procedentes de Norteamérica. En silencio y armados con prismáticos y cámaras fotográficas, se apostarán en los alrededores del estuario do Anllóns para constatar lo que los expertos confirmaron hace ya algunos años, que ese es el mejor lugar de toda la Península Ibérica para observar especies pertenecientes a la avifauna de América del Norte durante el paso otoñal, además de numerosos ejemplares de aves marinas y terrestres de regiones septentrionales de Europa y de Asia occidental. Hasta el momento, y desde finales de los años setenta, década en la que el ornitólogo coruñés José Luis Rabuñal Patiño comenzó sus estudios en la zona, en el estuario do Anllóns han sido observadas al menos una vez 305 especies de aves, cifra que supera a la de cualquier otro espacio natural de Galicia y que se eleva hasta las 333 si se computan también las avistadas en el espacio natural de Traba, en Laxe.

Lugar privilegiado

La situación geográfica del estuario, así como sus condiciones óptimas para proporcionar alimento y descanso a los pájaros han convertido la desembocadura del río Anllóns en un lugar privilegiado en toda Europa. «Los mejores días para observar son aquellos en los que los bandos de aves en vuelo migratorio encuentran vientos adversos duros y persistentes, y que entonces, en vez de seguir volando acercándose a sus puntos de destino, tienden a posarse en lugares adecuados y a permanecer en ellos hasta que mejoren las condiciones meteorológicas», explica Rabuñal Patiño, quien confirma que en el estuario han llegado a verse 27 especies norteamericanas diferentes (31 si se suman las observadas en Traba), una cifra extraordinaria en toda Europa.

Entre otros, en la desembocadura del río Anllóns se ha registrado la única cita homologada para la Península Ibérica del cuellirrojo americano (podiceps grisegena holboellii), así como las dos únicas citas homologadas de individuos silvestres del éider real (somateria spectabilis).

Además de los ejemplares norteamericanos, en el estuario del río Anllóns también se han observado otros de singular rareza de origen euroasiático e incluso sahariano, como el corredor sahariano (cursorius cursor) y la collalba desértica (oenanthe deserti).

Una gran riqueza ornitológica a la que Rabuñal Patiño suma también un auténtico tesoro en lo que a variedad de fauna y flora se refiere. Depende incluso de la Así, han sido catalogados en la zona ocho especies de anfibios, seis de reptiles y al menos 28 de mamíferos.

El pasado viernes, dos aficionados a la ornitología intentaban sin éxito ver la pequeña limícola norteamericana que dos días antes otros compañeros habían observado en el estuario del Anllóns. Luis Rabuñal también se unió a la búsqueda que, de resultar exitosa, quizás sirva para sumar una rareza más a la lista de avistamientos en este punto de la Costa da Morte. Entre ellos hay que apuntar la de somormujo cuellirojo americano, el porrón acollarado, el negrón careto, el chorlito dorado o el correlimos menudillo, especies del otro lado del Atlántico a las que a principios de los noventa se unió una colonia de cigüeñelas comunes que criaron 18 pollos. Se fueron cuatro años después, cuando la rotura del malecón anegó la marisma.

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