«Es increíble que un animal minúsculo atraviese el océano»

Asegura que el estuario do Anllóns «goza de una gran salud»


carballo / la voz

Insiste una y otra vez en que es solo «un mero aficionado», pero nadie discute que José Luis Rabuñal Patiño es el máximo experto en lo que al avistamiento de aves en el estuario do Anllóns se refiere. Él descubrió, a finales de los años setenta, que la Costa da Morte era la ruta de entrada en la Península Ibérica de aves procedentes de Norteamérica y sus publicaciones dieron a conocer en todo el mundo la gran riqueza biológica, y en especial ornitológica, de la comarca. Gracias a sus descubrimientos, cientos de expertos se acercan cada año, sobre todo en otoño, para disfrutar en el estuario de avistamientos poco comunes. Muchos de ellos, por cierto, desde el mirador que el Concello de Cabana bautizó con su nombre en la playa de Urixeira.

-¿Cuál es el estado de salud del estuario do Anllóns?

-Excelente. El estuario está muy bien conservado y no hay ninguna contaminación química, ni agresiones de ningún tipo. A veces me quejo de la presencia de vehículos todoterreno por las dunas o del ruido de las motos de agua, pero es algo muy anecdótico. Las aguas gozan de buena salud y la observación constante del estuario me permite ver que las poblaciones de aves siguen viniendo. Hoy por hoy el estuario está francamente bien y debemos proclamarlo a los cuatro vientos. Aguas arriba, en la parroquia do Anllóns, hay dos o tres parejas de un mirlo acuático que es extremadamente exigente en cuando al lugar que elige para criar. Solo lo hace allí donde las aguas son excelentes y ha elegido la comarca para poner sus huevos. Eso es una gran señal.

-¿Y las amenazas?

-Puede haber ciertas molestias puntuales, pero, por fortuna, no hay amenaza alguna. Lo deseable es que todo el mundo tome conciencia de su valor para que se siga protegiendo como hasta ahora.

-¿Qué es lo que lo hace tan atractivo para las aves?

-Hay dos razones fundamentales por el que las aves vienen a esta zona, por un lado se encuentran seguras, porque no hay ningún tipo de amenaza para ellas y, además, encuentran alimento. Aquí hay muchos gusanos y pequeños moluscos, cuya población está muy vinculada a la salud del agua y que son la base de la alimentación de muchas aves. Además hay muchos moluscos, caracolillos muy pequeños que también comen los pájaros.

-¿De las especies que ha avistado en la zona cuál ha sido la que más le ha llamado la atención?

-Hay dos casos únicos de especies migratorias norteamericanas, cuyas primeras citas homologadas para la Península Ibérica se hicieron en esta zona. Uno es el correlimos de Alaska y otro el chorlitejo semipalmeado. Cuando vi el primero de los chorlitejos, en 1988, no me lo creía, porque en aquel momento solo se había registrado una cita en toda Europa, en las islas británicas.

-¿Cómo es que llegan hasta aquí especies norteamericanas?

-Por la situación privilegiada del estuario do Anllóns. Las aves norteamericanas van de norte a sur, hacia el Caribe, pero a veces se desvían, debido a los vientos duros, como los huracanes típicos de esta época. Así, en vez de seguir hacia el sur se internan en el Atlántico y como tienen una capacidad de vuelo colosal llegan a Europa. La zona más próxima son las Islas Británicas, pero de toda Europa continental la zona más próxima es la Costa da Morte. En algunos casos es la única tierra que ven, así que en cuanto llegan se paran. Precisamente el miércoles vieron aquí una pequeña limícola norteamericana.

-¿Qué siente cuando avista una especie poco común?

-En el caso de las aves norteamericanas me parece algo prodigioso, porque es increíble que un animal minúsculo, de apenas 20 o 30 gramos de peso, pueda atravesar el Atlántico Norte sin escalas y enfrentándose a lluvias y vientos. Ya han sido registrados vuelos sin escala desde Alaska hasta Nueva Zelanda. Fueron 11.570 kilómetros sin comer, sin dormir, sin beber..., en 8 días y 12 horas. Es algo asombroso, parece de ciencia ficción. No solo es prodigiosa su resistencia, sino también sus mecanismos de navegación, porque está comprobado que después de miles de kilómetros de vuelo regresan justo al mismo lugar desde el que partieron. Ante cosas así lo único que puedes hacer es sacarte el sombrero.

josé luis rabuñal patiño abogado y ornitólogo

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