Cariñoso adiós en el hospital de Cee

Eduardo Eiroa Millares
E. Eiroa CEE/LA VOZ.

CARBALLO

Los más de cincuenta trabajadores, entre facultativos y enfermeras, que se trasladan a otros centros recibieron una emotiva fiesta de despedida de sus compañeros

18 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

En los poco más de diez años de historia del hospital de Cee pasaron muchas cosas. Pasó, entre otras, un largo camino hacia la integración en el Sergas y pasaron también una serie de huelgas que tensaron las cosas. No todo fue siempre como la seda. Como en cualquier comunidad -la plantilla pasa de 200 personas- hubo sus roces y sus tiranteces.

Ayer todo lo malo quedó atrás y solo salió a relucir lo bueno. El lado más humano, la parte más personal. Tocaba despedida. El primer concurso de traslados de la historia del centro deja muchos amigos atrás. Ayer tocaba homenajear a los médicos que completaron su marcha en octubre y las enfermeras y el resto del personal que se irá en enero.

Otros se fueron yendo poco a poco antes. Es más, de los médicos que entre 1997 y 1998 pusieron a andar el centro pocos quedan, tal vez dos, José Carlos Trinidad y Alfonso Gulías.

Ayer regresaron a Cee, a las siete y media de la tarde, muchos de los que se fueron. Hubo abrazos y risas en los reencuentros. Buen rollo, vamos. «Ya no me acordaba de lo lejos que quedaba Cee», decía con humor uno de los facultativos destinado desde hace dos meses en A Coruña.

Algunos de los que tienen nuevo destino son de los que llevan muchos años en Cee, desde el principio o casi. «Veréis como Prego dice que quiere volver», comentaban en el auditorio mientras Enrique Prego, cirujano, salía a recoger el recuerdo que le entregó la dirección del centro, como a todos sus compañeros. Salía entre aplausos y ovaciones, al igual que el resto de sus compañeros. «Si estuviera más cerca...», dejó caer con humor.

Por Cee volvieron ayer algunos de los históricos. Eduardo Granja, que fue director médico durante años y trabaja ahora en Santiago, estuvo también en el salón de actos. ¿Echar de menos al hospital? Sí y no. Atrás quedan amigos. Delante la vida más cerca de la familia.

«Moitos levades aquí desde o principio, é suficiente para xustificar este acto que seguramente non se volverá a repetir», dijo el director del hospital, Ramón Rico. Y no se repetirá porque desde ahora los concursos de traslados serán algo habitual, que se repetirá cada dos o tres años. El que termina ahora es el primero en una década. Unas 60 personas dejan Cee, casi un tercio de la plantilla total. «Deixastes aquí unha pegada e un recordo, esperamos que o hospital e a comarca deixe tamén unha pegada en todos vós», dijo Rico.

Uno por uno fueron subiendo a buscar su recuerdo. Mercedes Ayer, Luisa Andaluz, Marta Concheiro, Carmen González, Eduardo Granja, Ana Moroño, Belén López Viñas, José Luis Rodríguez, Adela Santos, Ana Sáez, Beatriz Vasco, Belén Feijoo, Isabel Picallo. Adela Santos subió al estrado dejando caer algunas lágrimas. En el auditorio aplausos, abucheos con humor y risas.

Sonaron otros nombres de personas muy vinculadas a la zona, como el urólogo Peter Jahnen, que no pudieron estar ayer en Cee. Ayer fue día de abrazos y celebración. Para despedirlos con risas, la actuación de Os Sete Magníficos máis Un, una pareja de cómicos presentados como el director xeral de Sanidade y el de Hixiene de la Xunta. Tocaba pasarlo bien para cerrar un período laboral y empezar otro. Seguro que al final prevalecen los buenos recuerdos.