«A espera» frente al mar

La escultura de Iria Rodríguez está dedicada a los desaparecidos y preside el mirador da Insua en Laxe


carballo.

En los últimos veinte años, 24 percebeiros, marineros y pescadores aficionados de la Costa da Morte desaparecieron en el mar. Faltan de casa y tampoco hay tumbas en las que ponerles unas flores. De todos los accidentes, el del Nuevo Nautilus fue uno de los peores, porque afectó a toda una tripulación y porque no fue hallado ningún cuerpo. El barco era de Laxe y ha sido el Concello el primero que ha hecho tangible el enorme vacío que dejan los desaparecidos.

El alcalde, Antón Carracedo Sacedón, precisa que no solo se honra y recuerda a los que no volvieron nunca a Laxe. La idea es que la obra de Iria Rodríguez, que se puede ver en el mirador de A Insua, sirva de referencia para todos los familiares y amigos de los ahogados cuyos cadáveres nunca fueron encontrados.

A pesar de que los naufragios forman parte de la historia de la Costa da Morte, hay muy pocos monumentos que recuerden a los hombres perdidos en la mar. En Fisterra tardaron 50 años en poner en piedra un hecho que forma parte de la memoria colectiva de la villa. El hundimiento del Bonito , que llevaba a once personas a bordo, fue recordado a mediados del pasado mes de enero.

La artista Iria Rodríguez ha sabido reflejar toda la tensión y la desesperación del que aguarda en esa madre joven que otea el horizonte en busca de un barco que no llega. Antón Carracedo señala que se habló mucho sobre el modo de representar a los desaparecidos. Finalmente se optó por la figura femenina, que lleva el título de A espera , porque es bien sabido que las que siempre suelen estar en el puerto son las mujeres. Además, de este modo se honra también a las sufridas vecinas de los pueblos marineros, a las que la tragedia ha sacudido en demasiadas ocasiones.

La joven madre representada podrían ser centenares de mujeres que a lo largo de la historia de la Costa da Morte han aguardado sin esperanza no solo a sus esposos sino también a sus hijos, sus padres o sus hermanos. En ocasiones, como sucedió en el Panchito , otro barco de Laxe, es preciso enterrar al marido y al hijo en el mismo funeral.

Es posible que la iniciativa del Concello de Laxe sirva para dar visibilidad a tragedias que se han mantenido en la intimidad del hogar o del pueblo. La finalidad es intentar comprender el dolor y hacer lo posible para que no se extienda.

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