Brindis por grandes noticias


La alegría ha vuelto a Muxía. Eso es al menos lo que piensan muchos vecinos y lo que ponía en las octavillas que hace unos días podían verse por la localidad. Esa fue la forma con la que Rafael Lucena Delgado y su esposa Lola Haz Antelo anunciaban que volvían a encargarse del mítico bodegón El Cordobés. Lo dejaron hace un año porque les había llegado la edad de jubilarse, pero después de 12 meses de paseos y demasiado tiempo para aburrirse y echar de menos a sus clientes, decidieron volver a ponerse detrás de la barra. De momento, según explicó Rafael con su característico acento cordobés, el establecimiento permanecerá abierto durante la temporada primavera-verano. Después, asegura, «ya veremos». Todavía no ha decidido nada, pero no nos extrañaría en absoluto que los clientes le dejen marcharse de nuevo. Él y Lola vuelven a estar felices, aunque ello conlleve trabajar muchas horas. Lo llevan bien, aseguran, porque el bodegón es como su casa y los habituales, más que clientes, son ya de la familia. Brindaron con cerveza por la reapertura de El Cordobés. Nosotros también, bienvenidos de nuevo.

La que también estuvo de celebraciones, aunque mucho más lejos de la Costa da Morte, fue la madrileña María Jesús Pailos González . Madrileña de nacimiento, pero muy vimiancesa de corazón. Concretamente de Castromil (Salto), donde pasó muchos veranos y vacaciones de su infancia y juventud y a donde su madre, la polifacética Mercedes González de Pailos , regresa muy a menudo. María Jesús, en vez de con cerveza, seguro que brindó con una piña colada, que para algo está considerada como la bebida más típica de Puerto Rico. Fue en la isla caribeña donde hace solo unos días fue homenajeada por la Asociación Puertorriqueña de la Unesco, que le entregó una medalla por su labor cívica y de relaciones públicas. «Por su valioso aporte a la cultura en general, por su vocación de servicio y por los extraordinarios méritos ganados en su labor», dice el diploma que le entregó el consejero de la Unesco en Puerto Rico, Rodolfo Gautier . El presidente de la entidad puertorriqueña, Antonio Molina le impuso la medalla durante un acto al que asistieron, además del marido de María Jesús, Justo Otero , muchos representantes de la sociedad del país, como los cónsules de Italia, Antelo Sanfilippo ; de Perú, Carmen Ortiz , o Francia, Marc Jean-Bernard , además de la soprano Margarita Castro , que en muchas ocasiones compartió escenario con el internacional Plácido Domingo . También estuvo con ella Zoe Tío Vivoni , descendiente de Juan Ponce de León , el conquistador de la isla de Puerto Rico y descubridor de La Florida.

Después de muchos años al frente de la asociación de vecinos San Antolín de Baíñas, y tras muchos buenos y malos momentos durante la construcción del nuevo cementerio, a Manuel Pérez Caamaño le tocó recibir el cariño de los amigos. Fue el pasado fin de semana en el restaurante O Cabrales. Allí se reunieron en torno a 120 personas, en su gran mayoría, socios de San Antolín, para dejarle claro que no está solo. La fiesta fue todo un homenaje brindado a él y a su familia. «É unha gran persoa e non quedará solo por nada do mundo», contaba una de las asistentes a la fiesta.

La cena se prolongó lo suyo, porque no acabó hasta las cuatro de la madrugada. El homenaje arrancó con un menú a base de calamares, pulpo, ternera, cordero y tarta. O sea, algo ligerito. Con las pilas bien cargadas las mesas dejaron sitio a los bailes. Alegría por todo lo alto para rendir homenaje a Pérez Caamaño. El momento más emotivo fue cuando tocó la hora de los regalos. A Pérez Caamaño sus vecinos y amigos le entregaron una placa por todo lo hecho por la parroquia. Ahí se humedecieron muchos pares de ojos. Enhorabuena.

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