Todos a la caza del petroglifo

E. E.

CARBALLO

Cerca de 40 personas participaron en Vimianzo en un taller de arte rupestre dirigido por el arqueólogo Antonio Franco

16 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

No estaba previsto que el arte rupestre levantara tantas pasiones en Vimianzo. Cerca de 40 personas participaron el martes por la noche en una actividad práctica que tenía como objetivo conocer de cerca un petroglifo y aprender a observarlo, fotografiarlo y dibujarlo del modo más efectivo.

El grupo partió de Vimianzo y llegó a al petroglifo de Pedrouzo, cerca de Berdoias, poco después de las ocho y media de la tarde. La hora tenía su importancia, porque el crepúsculo y la noche son los mejores momentos para observar y fotografiar un petroglifo.

Así lo explicó el arqueólogo Manuel Antonio Franco a los que asistieron a la actividad. La razón es que los viejos grabados se perciben mal, con el paso de los siglos, a plena luz. El tiempo ha ido borrando su huella. Las sombras que produce en los surcos la luz del sol, cuando cae de modo oblicuo sobre ellos, hace que se perciban mejor las figuras.