Desde Cuba, con amor y 105 años


Esto lo cantaban los de Modestia Aparte , ídolos quinceañeros cuyo líder se empeña en regresar pensando que sus fans no han cambiado. Algunos no, vale, pero la mayoría, sí. Creo que lo de las cosas de la edad se debería aplicar también a Rodís, en Cerceda, como antes a Vilastose y en alguna ocasión a cierta área de Zas. De la edad tardía, que diría Landero . Muy tardía. No vamos a volver a contar otra vez la historia que ya hemos contado largamente: en Rodís hay tres centenarias: María Fariña Golán , Manuela Golán Juncal y Jesusa Suárez Gómez , todas con 102 años. Y otra con 99 que vive fuera.

Todo esto, ya de por sí, es llamativo. Pero más lo hace saber que al otro lado del Atlántico, en el centro de Cuba, en la provincia de Villa Clara y en el municipio de Manicaragua, habita desde hace una eternidad otro rodisense . Se trata de Manuel Golán Castro, (a ver si en vez de Rodís va a ser el apellido Golán) quien, siempre que la naturaleza lo permita, cumplirá 105 años el día 12 de este mes. Lo cuenta su sobrino Jesús Golán , natural del lugar de Vilamarta, el mismo desde el que partió, para no regresar más, el ahora gran anciano, al que visitó por última vez hace tres años. Bien, a él y a sus doce hijos y resto de prole, tan abundante como sus meses de vida. La última vez que contactó con él, hace una semana, estaba normal dentro de lo que cabe, en cama. Desde entonces, seamos cautos, porque a estas alturas las cosas van como van, ya tú ssssabes . Es la de Manuel una historia que, con los ojos de hoy, tiene su salsa aventurera, pero entonces no debió de serlo tanto. Escapó el hombre porque no quiso ir a la Guerra de Marruecos, más propiamente la del Rif o incluso la de África, en la que anduvo embarcada España entre 1919 y 1926. Se dijo: «Voume». Y se fue, para nunca volver. Así que, nacido poco después de otra guerra, la de Cuba, evitó la africana y la Civil, que no es poca evasión. Naturalmente, su sobrino ni había nacido cuando su ascendiente puso mar por medio. Qué tiempos.

Otro que se fue a Cuba para no volver fue Fernando Blanco de Lema , uno de los grandes benefactores (hablamos de educación, que es la mejor mercancía que puede llevar una persona) de Cee y, en general, de lo que décadas después sería la Costa da Morte, comarca esta que más o menos vamos viendo por dónde queda. La historia de Fernando Blanco es otra, y no es momento ahora, aquí, de contarla. Algo le debieron contar ayer, eso sí, a los 21 alumnos de primaria del Eugenio López de Cee, desplazados junto a su profesor Xosé Cañizo al museo. Una visita, insisto, muy recomendable para jóvenes y mayores (de 105, no). Un paseo por la ciencia y la historia comarcal. Pena que no haya más espacio (en la sala, digo, no aquí).

Con educación seguimos, y con cultura (no veo la diferencia). En Baio, porque el instituto Maximino Romero de Lema (otro benefactor; como el anterior, de profundas creencias católicas, pero este llegó a obispo) sigue con su Semana Cultural, con un sinfín de actividades de todo tipo. Hasta tiro con arco. También charlas, coloquios, teatro, una exposición... Hoy, además, radio en directo. El programa Voces de Bergantiños , de Radio Voz, se emitirá desde el instituto (la emisión empieza a las 8.00, pero la conexión desde el centro será a las 8.55) con Cristina Souto como conductora. Estaba previsto para el martes, pero una avería de Telefónica lo aplazó hasta hoy. Falló la comunicación. La técnica. La otra, no.

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