El Concello de Noia y su familia le rindieron un emotivo homenaje


El 22 fue uno de esos días que a Manuela Castro y a sus familiares tardarán en borrársele de la memoria. La mujer soplaba las velas de sus cien años y eso se merecía una celebración muy especial. Por ese motivo, en su casa del lugar noiés de Santa Cristina se dieron cita cinco de sus seis hijos; muchos de sus 16 nietos; buena parte de sus 22 bisnietos y dos pequeños tataranietos. Además, el Concello de Noia tampoco quiso perder la oportunidad de rendirle un homenaje a la abuela del municipio y el alcalde, Rafael Guerrero, y la concejala de Relacións Veciñais, Rosana Mariño, no dudaron en visitar a esta mujer para entregarle un ramo de flores y felicitarla.

A las once de la mañana, Manuela, nerviosa por la celebración, recibió al regidor y a la concejala. Estaba contenta, pero su alegría iba en aumento conforme iban pasando las horas y a su casa se acercaban más y más familiares. Hasta sesenta personas acudieron al banquete. Algunos tuvieron que desplazarse desde Valencia, otros desde Asturias... pero todos lo hicieron a tiempo para ver a la centenaria soplar sus velas. «Estaba encantada. Moi, moi feliz», dice su hija Manola.

Luego, Manuela Castro confiesa que tuvo «moitos regalos» pero que la mayor alegría fue «ver a todos reunidos». La ocasión sirvió para que la mujer recordase muchas anécdotas de su vida. Se crió en la zona de Puente Ulla y, aunque hasta Santiago había una distancia de más de veinte kilómetros, ella la recorría andando. Luego la vida la trajo a Noia, donde crió a sus seis hijos. «Traballou moito na casa e no campo», dicen sus allegados.

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