Todas las parroquias poseen alguna iglesia con los trazos del estilo que también impulsó manifestaciones en las que la muerte cobra un gran protagonismo
18 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.La estética barroca inunda buena parte de la arquitectura religiosa de la comarca. Este estilo fue, junto con el románico, el que más arraigo encontró en la comunidad. La difusión de los preceptos católicos salidos de la Contrarreforma encontraron en este estilo la forma visual de difundirlos.
Las claves se centran en la plasmación de la monumentalidad, el movimiento y la teatralidad a través de las formas, buscando despertar en el espectador su atención. El estilo tiene en Roma su sede, desde donde se propagará al resto de la Europa católica. La plasmación de las nuevas formas llega a Galicia de forma más tardía y tiene de nuevo en la catedral compostelana el foco de irradiación, tal y como había pasado con el románico.
Durante los siglos XVII y, sobre todo, XVIII tiene lugar de manera generalizada la construcción de nuevos edificios y la reconstrucción de otros muchos, debido a las buenas condiciones económicas, entendidas en buena medida, por la riqueza agrícola que supuso la introducción del maíz en la comarcas.
Paradigma
Construcciones como la iglesia de Santa María de Rus (Carballo) suponen paradigmas dentro del estilo tanto de la comarca de Bergantiños como de Galicia. La calidad de su arquitectura se transmite a través de sus formas, que adoptan el lenguaje compostelano a través de la disposición de molduras y placas que dinamizan el edificio y que se evidencian principalmente en su fachada. La adopción del esquema de puerta con moldura, ventana y torre se repite en la mayor parte de las construcciones o reformas realizadas en las iglesias de las comarcas de Bergantiños, Soneira y Fisterra, siendo los ejemplos múltiples. En el caso de la iglesia de Rus, la calidad de su obra se entiende por la intervención realizada por maestros compostelanos, que, como en el caso de Clemente Fernández Sarela, dejaron su impronta en la catedral.
El juego de volúmenes que conforma el perfil del edificio se repite en la fachada, donde el dinamismo del lienzo mural se consiguen con la incorporación de sencillos elementos decorativos como cuatro pilastras de orden gigante. La rica ornamentación mediante bolas y placas se extiende hasta el muro de entrada imprimiendo importancia al contorno.
La geometrización de las formas a través de placas graníticas se puede ver en iglesias como la de San Pedro de Buxantes (Dumbría), donde esta decoración se hace evidente en el campanario que se adosa a la fachada, fórmula que se repite en la iglesia de Santa Uxía. La monumentalidad de las torres rompe con la sobriedad del conjunto de los edificios.
El movimiento y la ruptura de elementos clásicos se evidencian en la capilla de Nuestra Señora del Buen Suceso (Fisterra). De factura totalmente barroca, la construcción muestra en su fachada el dinamismo propio del estilo a través de la ruptura del friso en el que se incorpora un escudo muy deteriorado por la acción el salitre marino. La disposición en una plaza recuerda la importancia del urbanismo durante este período.
La calidad artística de san Xurxo de Camariñas se debe en gran parte a la iniciativa privada, en este caso asociada a la figura de Domingo Antonio Domínguez, un emigrante que desde México decidió dejar su impronta a través de la contratación de la obra que tiene en su fachada el esquema de vertebración vertical mediante la disposición en la parte central del cuerpo de campanas.
Representantes
Edificios insignes por su importancia histórica durante el medievo no escaparon de la influencia barroca en alguna de las partes del edificio. Éste es el caso de Santa María de Fisterra, donde la capilla que alberga el Santo Cristo se inscribe dentro del estilo, lo mismo que el retablo que acoge a la imagen, obra de uno de los más representativos autores barrocos, Miguel de Romay.
La fecundidad del estilo en estas tierras se ve reforzada por el nacimiento en Cee de uno de los máximos exponentes del barroco gallego, Domingo de Andrade, hecho que se recuerda en la villa con un monumento en su memoria.