Alma de Muxía en Paraguay

Reportaje | Grandes personajes de la Costa da Morte Victorino Abente y Lago, nacido en el municipio muxián en 1846, es el gran poeta nacional del país suramericano, ahora de actualidad debido a la tragedia


s. g.| carballo

?araguay ha ocupado esta semana las portadas de todos los periódicos del mundo debido al terrible incendio de un centro comercial en la capital, Asunción, que costó la vida a más de 400 personas. En este país de 400.000 kilómetros cuadrados (el 80% de España) y algo más de cuatro millones de habitantes, uno de los grandes desconocidos de América y de los pocos que carecen de mar, un vecino de Muxía, Victorino Abente y Lago, contribuyó a crear su identidad nacional.En efecto, el que sería el tío de Gonzalo López Abente y miembro de una gran estirpe de ilustrados y profesionales altamente cualificados de la época, bien relacionados con la escasa burguesía gallega de la época y dotados de aptitudes literarias, había nacido en la villa de la Barca en 1846. Estudió Medicina en Santiago y, poco después, con 23 años, se marchó a Asunción junto a un hermano, Victoriano. Llega en en momento difícil, en marzo de 1869, cuando soldados argentinos y brasileños en una guerra, ocupaban la ciudad. Eran, en toda Suramérica, años convulsos. Al término del conlicto comenzó a componer poemas dedicados al renacer de su patria adoptiva, de ahí que se le conozca como el poeta de la resurrección nacional. Una experta en literatura paraguaya, Josefina Pla, dice sobre su poesía que se identificó «con la intimidad emocional de la hora paraguaya, y el aura afectiva imantada por esta actitud le acompañó siempre». Sus versos se recitaron durante décadas. Compuso el primer poema dedicado a la mujer paraguaya, titulado La kygua vera . Y cientos más. Colaboró en la prensa, donde realizaba comentarios jocosos e irónicos sobre la actualidad del país. Presenta, en ese aspecto, algunos símiles con Labarta Pose, aunque tal vez sea Pondal, por el significado de reconocimiento de la propia identidad, el vate que mejor se le pueda equiparar. Miro Villar, poeta y profesor, explica que en Galicia es un gran desconocido (aunque aparece citado por Carré Aldao en 1911 o, mucho más tarde, por Carballo Calero, además de en algún trabajo) y no descarta algún día preparar una investigación sobre él. Aunque regresaría una vez a España, volvió a Asunción y allí moriría en 1935. Además de mucha literatura, tanto él como su hermano abrieron el camino de los Abente en el Paraguay. Sus descendientes son hoy, en su mayoría, importantes empresarios, médicos, abogados, literatos, empresarios y hasta un embajador ante la Santa Sede. Uno de ellos, Gonzalo Samaniego-Abente Zubizarreta, que posee una empresa de biotecnología, relata por teléfono que aún recuerda algunas peripecias familiares del que fue su bisabuelo, porque se las contó su padre, el mismo que hace años decidió venir a Muxía a conocer la tierra de sus ancestros. Gonzalo, que mantiene negocios con España, asegura que él podría hacer lo mismo en el futuro. También explica, aliviado, en un castellano cristalino, que ningún pariente ha sufrido daños en el incendio del centro comercial.

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