¿Cómo reciclar alimentos para nutrir la salud de la Tierra?

El cuidado del medio ambiente que promueve la política agraria común (PAC) por medio de unas prácticas agrícolas sostenibles puede comenzar en las cocinas al elegir productos de temporada y aprovecharlos en su totalidad: Desde las mondas de las patatas a las hojas de la zanahoria.


redacción

 «Recuperemos la Tierra». Ese es el lema de este año del Día de la Tierra que se celebra hoy. Con esa mensaje se hace un llamamiento a reducir el impacto que las acciones humanas tienen sobre la salud del planeta. El primer paso puede darse ya en el supermercado al elegir alimentos de temporada y cultivados en el entorno más cercano por agricultores o ganaderos que respetan el medio ambiente, algo que primará la nueva política agraria común (PAC) a través de la articulación de unos ecoesquemas, y que cumplen con todas las normas de trazabilidad alimentaria que marca la estrategia De la granja a la Mesa diseñada por la UE. El segundo puede darse en las cocinas, dando una segunda vida a los alimentos que nos sobran como hacían las abuelas con recetas tradicionales como la ropa vieja (un plato en el que se aprovechan los restos del cocido y se rehogan con aceite, ajo y pimentón), o aprovechando aquellas partes de las frutas o verduras que hasta ahora deshechábamos. Aquí damos algunas guías para reciclar alimentos para nutrir la salud del planeta:

Mondas de patata 

Aunque lo habitual es usar las patatas peladas para cocinar, lo cierto es que de este tubérculo, como del cerdo puede aprovecharse todo. Incluso las mondas. De hecho, los chips de piel de patata son comunes en países como Portugal. Pero además de freirla, la piel de patata puede ser la base de platos como unos huevos rotos: Para ello basta con cortarla en tiras, hornearse durante unos 10 minutos para luego echarles un huevo frito por encima. 

Hojas de zanahoria

Aunque pensemos que no, las hojas de zanahoria son comestibles. Con ellas puede hacerse, por ejemplo, una variante de la salsa pesto. Para ello debemos utilizar en torno a unos 70 gramos de hojas de este tubérculo, a las que hay que añadir 120 ml. de aceite de oliva virgen, un diente de ajo, pimienta negra, sal, zumo de limón y también la misma cantidad de almendras que de hojas. El que guste puede echar un poco de parmesano. 

Pan duro

No hay por qué tirar nunca el pan que sobra. Una alternativa es hacer pan rallado, pasándolo por un rallador cuando endurece. Pero también se puede usar el producto del día anterior para hacer torrijas de huevo y leche.

Monda de sandía

Puede que nunca hubiera pensado en comer la piel de una sandía. Pues por qué no hacer unos encurtidos con este alimento que además mejora la circulación. Para hacer la receta hay que echar en un cazo cinco vasos de agua por tres cucharadas de sal y dejar que cueza. Una vez cueza se echan las mondas de sandía troceadas. Hay que dejarlo cocer unos 5 o 6 minutos. Luego hay que escurrir y dejar enfriar la sandía. Después se pone en una olla media taza de vinagre, media taza de azúcar, una cucharada de sall y una taza de agua.Luego se pone a cocer hasta que quede disuelto el azúcar y la sal. Dejar hervir un par de minutos e ir echando la cáscara de sandía. Todo ello debe cocer otro par de minutos más o menos. Luego hay que dejar reposar una media hora antes de envasarlo en un recipiente hermético con todo el líquido que se pueda meter. 

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