La escuela infantil donde los alumnos forman una gran colmena

El método educativo desarrollado en Abelliñas, en el concello de Oleiros, conecta a los más pequeños con la naturaleza y con el medio ambiente mostrándoles, entre otras muchas cosas, la importancia de la agricultura y de una alimentación sana


redacción

Hay una escuela en Oleiros donde todo gira en torno al juego. No hay libros porque, basándose en la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner, tratan de fomentar entre sus alumnos de 0 a 3 años la importancia de formar parte de un grupo. Entre todos forman una gran colmena, de ahí el nombre de Abelliñas, que representan una mini sociedad, el primer contacto que tienen con ella una vez desde que salen de sus casas. Ahí los profesores estimulan el desarrollo de valores como el respeto o la importancia de compartir y de empatizar. Pero no solo empatizar con el resto de compañeros, también con el entorno, el medio ambiente y la naturaleza. Precisamente el respeto del medio ambiente para lograr un modelo de agricultura y ganadería sostenible y respetuoso con ese entorno es lo que trata de impulsar la nueva política agraria común (PAC). Aquí en Abelliñas tratan de inculcar esos valores desde la más tierna infancia. «Somos abelliñas que luchamos contra la velutina porque intentamos mostrar a los alumnos la importancia que tiene la polinización que desarrollan las abejas», explica la directora del centro Cristina García Muiño. De hecho, gracias a la polinización tenemos alimentos como las frutas, las verduras o los cereales en la mesa. De no haber abejas tendríamos que olvidarnos del jugo de naranja de las mañanas, de los arándanos, las manzanas, los tomates, los kiwis o los calabacines. Solo por poner un ejemplo. 

Esas cosas las aprenden los niños en esta escuela donde trabajan por proyectos. «Relacionado con el medio ambiente _explica Cristina_ tenemos un pseudoproyecto donde tratamos de reciclar todo lo que podemos. Tenemos papeleras de reciclaje en los distintos espacios, además de indicaciones que nos va dando Verde Man, un personaje que constantemente nos recuerda la importancia de respetar el entorno en el que vivimos».

Otra de las iniciativas llevadas a cabo este curso combina el reciclaje con la agricultura en un proyecto que claramente fomenta la economía circular. «Nos dieron ruedas de coche usadas en el punto de recogida, que pintamos aquí en el colegio para luego, dentro de cada una, hacer huertos. Los niños aprenden que una lechuga viene de la tierra, hay que plantarla, regarla, cuidarla... De ese modo saben que las lechugas no vienen del supermercado», comenta Cristina. Y, además, ven la importancia de trabajos como el de agricultor o, por descontado, aprenden a comer sano. Ese es precisamente otro de los puntos fundamentales de estrategias que también estimula Bruselas como De la granja a la mesa. «En la escuela no hay alimentos precocinados, la fruta la compramos directamente en un almacén de cercanía....», explica esta educadora orgullosa de cómo los niños van aprendiendo poco a poco todo ellos solos.

La idea, como dice, es que sea una aventura emocionante para ellos acudir a la escuela. A una escuela en la que aprenden jugando un arco iris de valores, entre los que están el respeto por el medio ambiente o el valor de la agricultura sostenible en la obtención de alimentos. 

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