Las cataratas Victoria se quedan sin agua

Esta maravilla natural muestra un descenso en su caudal sin precedentes, alimentando los temores del cambio climático

Arriba, las cataratas Victoria el pasado 17 de enero. En la imagen inferior, el 4 de diciembre
Arriba, las cataratas Victoria el pasado 17 de enero. En la imagen inferior, el 4 de diciembre

LA VOZ

Las cataratas Victoria son un espectáculo natural. Situadas en la frontera de Zambia y Zimbabue, constituyen un salto de agua del río Zambeze. Tienen una anchura aproximada de 1,7 km y 108 metros de alto. El rugir del agua cayendo a toda velocidad en esa enorme grieta las convirtió en una de las siete maravillas naturales del mundo. 

Ahora, ese «Humo que Truena» (nombre con el que los nativos bautizaron el lugar) se ha quedado en silencio y muchos miran hacia este rincón de África con el temor de que se convierta en un nuevo y devastador ejemplo de los efectos del cambio climático

La peor sequía en un siglo ha provocado una reducción sin precedentes del volumen de las cataratas Victoria, que durante décadas han atraído a millones de turistas por sus espectaculares vistas.

Las cataratas Victoria el pasado 4 de diciembre
Las cataratas Victoria el pasado 4 de diciembre
Las cataratas Victoria en enero del 2019
Las cataratas Victoria en enero del 2019

Normalmente, reducen su volumen durante la estación seca, pero este año lo han hecho a un nivel nunca visto. Los datos de la Autoridad del Río Zambeze muestran que el flujo de agua está en su nivel más bajo desde 1995, muy por debajo del promedio a largo plazo. El presidente de Zambia, Edgar Lungu, lo ha llamado «un crudo recordatorio de lo que el cambio climático está haciendo a nuestro medio ambiente».

Sin embargo, algunos científicos son cautos a la hora de culpar categóricamente al cambio climático, dado que siempre hay variaciones estacionales en los niveles.

Harald Kling, hidrólogo de la empresa de ingeniería Poyry y un experto en el río Zambeze, ha recordado que la ciencia del clima trabaja con décadas, no con años particulares, «así que a veces es difícil decir que esto se debe al cambio climático porque siempre ha habido sequías».

Si se vuelven más frecuentes, entonces es posible empezar a decir: «Está bien, esto puede deberse al cambio climático», ha resaltado, en declaraciones concedidas a la agencia de noticias Reuters.

Kling ha manifestado que los primeros modelos climáticos habían predicho una mayor frecuencia de años secos en la cuenca del Zambeze, pero que «lo sorprendente es que (la sequía) sea tan frecuente», dado que la última fue hace solo tres años. A medida que el río se calienta, 437 millones de metros cúbicos de agua se evaporan cada segundo, ha detallado.

Por su parte, Richard Beilfuss, director de la Fundación Internacional de la Grulla, que ha estudiado el Zambeze durante las últimas tres décadas, cree que el cambio climático está retrasando el monzón, «concentrando la lluvia en episodios más copiosos que son mucho más difíciles de almacenar, y con una temporada seca mucho más larga e insoportable».

Mientras los líderes mundiales se reúnen en Madrid en la COP25 para discutir formas de detener el catastrófico calentamiento causado por las emisiones de gases de efecto invernadero provocadas por el hombre, el sur de África ya está sufriendo algunos de sus peores efectos, con los grifos sin una gota de agua y unos 45 millones de personas necesitadas de ayuda alimentaria debido a las malas cosechas.

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