Los ecologistas aplauden la decisión de prohibir la recogida nocturna en olivares superintensivos para evitar la muerte de aves

El Gobierno y las comunidades acuerdan esta prohibición hasta que no haya estudios científicos que cuantifiquen el impacto en la avifauna silvestre

Zorzal común sobre un olivo
Zorzal común sobre un olivo BIRDLIFE, EP

Madrid / Europa Press

Las organizaciones ecologistas Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF han aplaudido la decisión del Gobierno y de las comunidades autónomas de prohibir la recogida de las aceitunas en olivares superintensivos para evitar la muerte de miles aves.

El acuerdo ha sido adoptado entre el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y el Ministerio para la Transición Ecológica junto con las comunidades autónomas. La iniciativa fue anunciada a las ONG este miércoles por el ministro en funciones, Luis Planas, que indicó que no se podrá realizar esta práctica hasta que no haya estudios científicos que cuantifiquen el impacto total de esta acción, de acuerdo con lo que reclamaban las ONG ambientales.

Según han informado en un comunicado conjunto, las cinco ONG consideran que esta decisión es muy positiva y confían en que se aplique también en otros países donde este sistemas de producción «nuevo y dañino» se está extendiendo.

Durante la reunión, le pidieron a Planas que apoye a quienes producen alimentos sanos y sostenibles, que reduzca su impacto en el cambio climático y frene el declive de la biodiversidad europea, de acuerdo con retos sociales como el abandono rural, el relevo generacional o el apoyo a la mujer rural.

Las ONG le trasladaron también que, a su juicio, la reforma de la PAC es una «pieza clave» para lograr una «verdadera» transición ecológica, pero lamentaron que la propuesta de reglamentos presentada por la Comisión Europea carece de la ambición necesaria para lograrlo, aunque los Estados miembro tendrán un amplio margen en su aplicación y a la hora de fijar sus objetivos ambientales.

En ese sentido, las conocidas como el G5 ambiental le reclamaron a Planas que se reorienten los flujos financieros de la PAC hacia la protección de la naturaleza y la seguridad alimentaria.

En concreto, quieren que el 50 % de las ayudas de la PAC se asocien a objetivos ambientales y climáticos y se asegure una financiación «suficiente» para los nuevos ecoesquemas, que contribuyan a la recuperación de especies vinculadas a la actividad agraria, el apoyo explotaciones en Natura 2000, los Sistemas de Alto Valor Natural y la producción ecológica.

En definitiva, le insistieron en que la nueva PAC «cumpla estrictamente con el principio de quien contamina, paga», que sea «mucho más ambiciosa» en la lucha contra el cambio climático de lo que en la actualidad recoge el Plan Nacional de Energía y Clima (PNIEC).

Por último, le exigieron «más coherencia política» en la nueva PAC de modo que se eliminen los subsidios y subvenciones perversas que son un derroche de fondos públicos y tienen un grave impacto sobre la biodiversidad, el medio ambiente e incluso sobre la salud de las personas.

En particular, le apelaron a un rediseño del pago básico para eliminar los derechos históricos y orientar a la provisión de bienes públicos, a asegurar las buenas prácticas agronómicas como el barbecho, la rotación de cultivos y las cubiertas vegetales, y ayuda a la renta a las explotaciones con mayor valor socioambiental.

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