Ribera: La biodiversidad es un «problema social, económico y cultural»

La ministra asegura que España  «vive un momento crucial» porque la gente «ha sentido una sacudida emocional» ante los efectos más evidentes de la crisis climática


La pérdida de biodiversidad no es solo una cuestión medioambiental, sino un «problema social, económico y cultural» que debe abordarse «de manera transversal», ha indicado la ministra de Transición Ecológica en funciones, Teresa Ribera, durante el seminario Stop pérdida de biodiversidad.

Organizado por la Fundación Biodiversidad, este foro ha contado con la presencia de varios expertos para debatir sobre los resultados del reciente informe Evaluación Global sobre la Biodiversidad de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES), que analiza la relación entre las vías de desarrollo económico y su impacto en la naturaleza.

Durante su intervención, Ribera ha insistido en que las soluciones frente a la acelerada extinción de especies «no pasan por aprobar una política sectorial concreta», sino que deben llevar aparejadas «políticas fiscales, agrarias, económicas y de preservación de especies», porque «los alimentos, el comercio y la salud» dependen de ello.

Asimismo, la ministra ha asegurado que España «vive un momento crucial» porque la gente «ha sentido una sacudida emocional» ante los efectos más evidentes de la crisis climática y la pérdida de biodiversidad, por lo que hay que aprovechar la coyuntura actual «para promover cambios de hábitos y para apelar a la responsabilidad» de todos los actores sociales.

El autor que ha liderado el informe y es copresidente de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), Unai Pascual, se ha referido al documento y ha explicado que «constituye la revisión científica sobre el estado de la biodiversidad más completa realizada hasta la fecha», en la que han participado 145 expertos y 310 colaboradores de 50 países».

Según Pascual, ante la «abrumadora cantidad de evidencias científicas» sobre la degradación de la naturaleza, «no podemos poner excusas para no proteger nuestro entorno».

A su juicio, la responsabilidad «que tenemos la sociedad civil ante este problema, no es la misma que la que tienen las empresas o los políticos», porque las decisiones que se toman desde el poder son las que pueden dar respuesta inmediata a los problemas, ha asegurado Pascual.

La investigadora de la Universidad Autónoma de Barcelona, Victoria Reyes García, y el miembro de la Plataforma IPBES, Álvaro Fernández-Llamazares, han coincidido en que «el cambio transformador no es una utopía» y hay que actuar rápido porque «la naturaleza seguirá adelante con o sin nosotros y lo que está en juego es nuestra supervivencia».

Por su parte, la asesora independiente en Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, Julia Marton-Lefèvre, ex directora general de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza(UICN), ha afirmado que, de cara a la Cumbre del G-20 que se celebra el próximo año en Riad, Europa «tiene que reforzar su liderazgo».

La Unión Europea debe «sentarse con los gobiernos que niegan los problemas medioambientales para intentar convencerlos» de que la pérdida de biodiversidad es prioritaria en la agenda mundial, ha concluido.

No son perros caminando sobre el agua, es Groenlandia derritiéndose

U.R.

La imagen, convertida en viral, muestra la rapidez con la que se están fundiendo los polos

Siete perros caminan sobre el agua, literalmente, mientras tiran de un trineo. La imagen la ha publicado el investigador Steffen Olsen, del Centro para el Océano y el Hielo del Instituto Meteorológico de Dinamarca. El escenario de la instánea que está dando la vuelta al mundo es el fiordo Inglefield Bredning (Groenlandia) y fue tomada el pasado 13 de junio. La fotografía ya se ha convertido en la mejor expresión del cambio climático. 

El objetivo de Olsen era recuperar los aparatos de medición que habían colocado en el hielo para llevar a cabo la misión Blue Action. La sorpresa llegó cuando descubrió que ese mismo lugar se había convertido en un gran lago. Por debajo del agua, según el investigador, había una capa de hielo de 1,2 metros de espesor. Olsen no está seguro de cuánto tiempo aguantará así.

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