La capa de ozono vuelve a estar en peligro

Un artículo en Nature revela que China libera enormes cantidades de gases que están prohibidos desde 1987


La búsqueda actual de vida en el universo se centra en planetas que contengan agua líquida en superficie y un escudo para frenar la peligrosa radiación ultravioleta. Nuestro planeta tiene ambas cosas. Un clima que permite disponer de océanos y una concentración importante de ozono en la estratosfera que frena los rayos ultravioleta. Sin ozono la vida solo podría haber desarrollado bajo tierra.

Pero en los años 80 se observó que la presencia de ozono estaba disminuyendo debido a la emisión de gases CFC (clorofluorocarbonos) que provenían de la fabricación de ciertos materiales y que lo destruían. Fue entonces cuando comenzó a hablarse del agujero de la capa de ozono. «Cando os científicos descubriron isto non daban crédito. Supoñía unha ameaza seria para a vida. A reacción foi rápida e contundente. En 1987 aprobouse o protocolo de Montreal que salvou literalmente o mundo», explica Jorge Mira, catedrático de Física de la USC.

El acuerdo prohibió cualquier tipo de fabricación de estos materiales contaminantes y desde entonces la capa ha estado recuperándose poco a poco. El ozono dejó de ser una amenaza aunque, por el camino, aparecieron otras nuevas como el calentamiento global, asociado a otro tipo de gases, de efecto invernadero.

Sin embargo, la comunidad científica ha detectado una preocupante anomalía que ha sido publicada en un artículo de la revista Nature. «Alerta dun inesperado e persistente incremento das emisións de CFCs. Os investigadores observaron que hai máis no hemisferio norte que no sur. Comezaron a facer simulacións para tratar de saber se hai algún proceso natural que redistribúe os CFCs pola estratosfera. Pero o que descubriron é que hai produción nova que non está sendo declarada», comenta Mira. Nuevos datos revelan que desde 2013 las emisiones aumentaron unas 7.000 toneladas y confirman que la fuente procede del este de China. «Provén da industria da espuma illante de poliuretano, para a fabricación de edificios. Os organismos do protocolo de Montreal xa comezaron a investigar e descubriron que 18 de 21 empresas chinas analizadas están usando CFCs. Parece unha práctica común máis que un feito concreto», reconoce el físico.«Ahora es vital que sepamos qué industrias son responsables de las nuevas emisiones. Si l se deben a la fabricación y el uso de productos como las espumas, es posible que solo hayamos visto una parte de la cantidad total de CFC-11 que se produjo. El resto podría estar encerrado en edificios y refrigeradores y finalmente será liberado a la atmósfera en las próximas décadas», advierte Matt Rigby, autor principal del artículo. La comunidad científica ha calculado que esta nueva emisión retrasará como mínimo una década la recuperación de la capa de ozono. El escudo del mundo vuelve a estar en peligro. Intolerable.

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