Colón, el hombre que siguió al viento

La conquista de América nunca hubiese sido posible sin la influencia que tuvieron los alisios y los westerlies

1492: La conquista del paraíso
1492: La conquista del paraíso

El siglo XV fue la edad dorada de las especias, que servían para dar sabor a la comida. Llegaban desde China a Europa a través de la Ruta de la Seda. Pero en 1453, los turcos conquistaron Constantinopla y se hicieron con el control de la vía comercial. Esto obligó a los europeos a tomar nuevos caminos para tratar de conseguir el preciado condimento. España le encargó esa tarea a Cristóbal Colón, un navegante que propuso llegar hasta las Indias a través del Atlántico, sin necesidad de bordear África.

Desde el siglo III se conocía el tamaño de la Tierra gracias al matemático griego Eratóstenes, que midió con gran precisión para la época la circunferencia del planeta, 40.000 kilómetros. Sin embargo, Colón decidió usar las cifras de Posidonio, otro astrónomo griego que rehízo los cálculos años después y redujo el número a 29.000. Ese error, que reducía el viaje sobre el mapa animó al explorador a cruzar nuestro vecino océano.

La primera de las cuatro expediciones salió del puerto de Palos, en Huelva, el 3 de agosto de 1492. Por aquella época no había demasiado conocimiento sobre meteorología porque de lo contrario jamás habría escogido esos meses del año para cruzar el océano, en plena temporada de ciclones tropicales. Algunos científicos proponen que en aquellos tiempos, los de la Pequeña Edad de Hielo, el continente europeo sufrió un período de bajas temperaturas que provocó el agua estuviese más gélida de lo normal y, como consecuencia, evitaba la formación de huracanes, que se forman a partir de la evaporación de las aguas calientes.

Desde Palos pusieron rumbo a las Canarias, donde tomaron los alisios, que impulsaron a La Pinta, La Niña y la Santa María. Los vientos del este fueron los grandes aliados de Colón pero también generaron inquietud entre la tripulación, que no acaban de ver cómo regresarían a España con un viento en contra. La tensión creció tras la conquista de las Antillas, el primero territorio que conquistaron en el Nuevo Mundo. Los hombres creyeron que estarían allí para siempre.

Colón, sin embargo, tranquilizó a la tripulación en cuanto les enseñó la ruta de regreso. No solo conocía los vientos del este, sino también del oeste o westerlies, en inglés, que soplan en dirección contraria en el Atlántico norte. Sobre el mapa, la ruta de los viajes que realizó Cristóbal Colón dibujan la influencia del anticiclón de las Azores. En la región subtropical las altas presiones soplan de componente este y en las latitudes medias del oeste. La historia de la conquista de América es la de un explorador que se valió del viento para surcar los mares.

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