«Los datos revelan que la sexta extinción masiva de especies ha comenzado»

Brotons alerta de que el declive de los ecosistemas hará perder servicios básicos que nos presta la naturaleza


redacción / la voz

El planeta avanza hacia un ritmo acelerado de extinción de especie que nunca antes se había visto. Es un proceso de erosión ambiental, inducido en buena parte por el ser humano, que no solo afecta a la merma de la biodiversidad, sino también a la pérdida de servicios esenciales que la naturaleza nos ofrece, desde la polinización, clave para los cultivos, a la depuración natural del agua o la regulación del clima. Podría decirse que la humanidad está generando una enorme deuda con la naturaleza que acabará pagando muy caro. Es una de las tesis que mantiene el investigador del CSIC en el CREAF de Barcelona Lluís Brotons, uno de los especialistas que forma parte del Panel Internacional de Expertos en Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (Ipbes) que ayer presentó sus conclusiones después de varios días reunidos en París. Brotons, sin embargo, cree que aún estamos a tiempo de revertir la situación.

-Muchos científicos llevan años alertando de que la humanidad ha entrado en la sexta extinción masiva de especies, la peor de todas. ¿Ustedes también lo ven así?

-La pregunta es compleja, pero creo que sí. Por lo menos los datos demuestran que sí y que los niveles de extinción de especies y de erosión y pérdida de funcionalidad de los medios naturales está avanzando a una velocidad que no se encuentra ni en los registros fósiles. El proceso se está acelerando, especialmente y de una manera impresionante, en los últimos 30 o 40 años. No solo existe un impacto sobre los sistemas naturales, sino que se ha acelerado. Por tanto, diría que sí podríamos hablar de que nos encontramos en la sexta extinción de especies y ante una emergencia global.

-Y de la velocidad de este cambio tampoco existen precedentes.

-No. La tasa de extinción es mucho más alta que la que se ha detectado en el registro fósil y lo que se observa en esta evaluación es que todos los impactos directos derivados de la actividad humana están acelerando el proceso, que está relacionado con el funcionamiento del sistema socioeconómico mundial. Por lo tanto, si lo transformamos entre todos podemos dar una respuesta a este desafío.

-En su evaluación han aportado una nueva visión del problema. ¿Podría explicarla?

-Hasta ahora nos hemos concentrado en la extinción de especies, pero la reflexión que hemos hecho es que el problema no está solo en el valor intrínseco de la pérdida de especies, que también, sino en la pérdida de la funcionalidad de los sistemas naturales y en la contribución que esta funcionalidad tiene en la actividad y el bienestar humano. Es lo que llamamos los servicios ecosistémicos.

-¿Podría poner ejemplos?

-Son funciones reguladoras que realiza la naturaleza y que nos proporcionan agua limpia, servicios de polinización que permiten que haya cultivos, que en algunos sitios podamos obtener energía a través de plantaciones forestales... Y también nos ofrecen servicios desde el punto de vista climático, como la capacidad que tienen los sistemas naturales de regular el clima, junto con la absorción de dióxido de carbono. Todos estos usos que podemos utilizar de la naturaleza están siendo presionados de manera muy importante.

-Sin ir más lejos también podría pensarse en su efecto en la pesca, teniendo en cuenta que Galicia es una potencia pesquera.

-Sí, claro. La mayor parte de los productos pesqueros se derivan de las funciones de los ecosistemas, que en muchos sitios están afectados gravemente a través de la contaminación, del cambio climático, del uso de plásticos... Son muchas las funcionalidades de los ecosistemas que están siendo erosionadas, lo que nos está afectando en nuestro día a día.

-En su informe dicen que aún estamos a tiempo para revertir la situación. ¿Usted lo cree?

-Sí, sí. Este es, un poco, el mensaje de nuestra evaluación. ¿Cómo va a ser el mundo en el 20150? Dependerá de nosotros. Pero la respuesta tiene que ser global y sistémica, no vale con soluciones locales, porque el desafío es global. Pero si no internalizamos el impacto que causamos al medio en el sistema económico, pues será difícil realizar cambios sistémicos. Hay que introducir los costos que causamos a la naturaleza en los intercambios económicos.

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