¿Es la uña de gato el nuevo plumero de la pampa?

Se trata de una planta invasora, extendida en la costa asturiana, que arrasa las especies locales y modifica el hábitat


Redaccion

Es difícil pasear por la costa asturiana y no encontrarla. Forma parte de su paisaje. Tanto, que puede sorprender que lejos de tratarse de una planta autóctona, no solo es foránea (proviene de Sudáfrica), sino que además es sumamente invasora. Se trata de la uña de gato (Carpobrotus edulis) y por donde pasa, además de arraigar con fuerza, arrasa con las especies locales. Llegó a España a finales del siglo XIX desde el país africano -se localizó por primera vez en la costa gallega en 1892- y desde entonces, comenzó su colonización. No tardó mucho en llegar a Asturias y lo hizo, igual que ocurrió en la vecina Galicia, a través de la zona costera. No soportaría las bajas temperaturas que alcanzan algunos puntos del interior de la región, sobre todo en invierno. Por eso elige el litoral.  Es su zona de confort.

Pero, ¿qué ocurriría si continuara la tendencia del calentamiento global y aumentara la temperatura? ¿Podría llegar a ocupar nuevos territorios y podríamos estar ante una planta tan invasora como el plumero de la pampa para Asturias? Por sus características, esta última especie -señalada como uno de los problemas ambientales más importantes de la región-, no encontró escollos para ampliar su campo. De hecho, provocó muchos problemas y obligó al Principado a poner en marcha un protocolo de actuación para erradicar la especie. ¿Podría repetirse el patrón con la uña de gato?  El catedrático de Botánica de la Universidad de Oviedo, José Antonio Fernández Prieto, aunque deja claro que no se puede determinar lo que va a ocurrir, sí explica que «si nadie niega el cambio climático y pensamos que vaya a continuar la tendencia de calentamiento, los inviernos podrían ser más cálidos en la región y la planta uña de gato podría encontrar más espacios». Lo que sí que reclama es a los responsables que pongan en marcha un plan de control para, por un lado evaluar el problema actual que existe por la invasión de la uña de gato y, por otro, con los resultados, establecer un mecanismo de actuación. «En Asturias podemos encontrar uña de gato en los acantilados y en las dunas. Hay focos preocupantes en diferentes puntos de la región. Y en la costa de Tapia de Casariego la abundancia de esta especie es extraordinaria», señala. Su principal problema es que acaba con la biodiversidad de la zona en la que se crece y cambia su hábitat.

Reproducción vegetativa

¿Cómo ha conseguido llegar a los acantilados? Su «extraordinaria» flor la hace muy apreciada en la jardinería y por ello, su cultivo está muy demandado. De hecho, matiza Prieto, aunque tanto su venta como su posesión están prohibidas, son muchos los que la adquieren para su casa de la playa y, por su modelo reproducción (por vía vegetativa en vez de por semillas) es decir, a partir de un resto de la planta, exige mucho control. «Si una persona limpia su maceta o su jardinera y los restos que genera no tiene cuidado donde los tira, dependiendo donde lo haga, pueden acabar en una zona donde la planta puede reproducirse», matiza.  Por eso, insiste en la importancia no solo de actuar sobre esta planta invasora, sino también de establecer un seguimiento.

Prieto recuerda una campaña de eliminación que se puso en marcha en la zona de Xagó hace años donde consiguieron eliminar grandes superficies de esta planta mediante un tipo de herbicida. Hoy en día es una práctica «muy cuestionada», por eso defiende más que se arranque con cuidado la planta, se deposite en un punto determinado, se recoja el material de forma adecuada y se asegure de que haya una posterior revisión de que se ha eliminado por técnicos. «Exige un control muy exhaustivo», puntualiza.

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