¿Es el mar de Galicia cada vez más verde?

El cambio climático está alterando la concentración de clorofila en los océanos del planeta, un proceso que también afecta al litoral gallego


El color de los océanos, como el clima, tiende hacia los extremos. El mar luce azul por la misma razón que el cielo aunque no porque uno refleje al otro, como suele pensarse. El proceso tiene que ver con la refracción de la luz blanca. Cuando la luz sale del Sol y llega a la atmósfera, las partículas presentes en el aire la descomponen en los colores del arco iris. El azul se dispersa en todas las direcciones y colorea el cielo. Con el océano ocurre lo mismo, aunque la intensidad del azul puede variar y algunas zonas incluso adquieren tonos verdosos. «A cor do mar aberto é azul mentres que nas rías é verde. Neste cambio de cor inflúe sobre todo a clorofila, que absorbe moito azul e reflexa o verde», explica Francisco Rodríguez, científico del Instituto Oceanográfico Español en Vigo.

Los blooms de fitoplancton aumentan la concentración de clorofila en el mar.
Los blooms de fitoplancton aumentan la concentración de clorofila en el mar.

La clorofila es un pigmento presente en el fitoplancton, el vegetal microscópico que sustenta la vida en el océano, sirviendo como alimento a los seres vivos más diminutos e iniciando de esta forma la cadena trófica. Su concentración aumenta en la costa y disminuye en mar abierto debido a las corrientes y a la profundidad. «Para que haxa un bloom de fitoplancton resulta necesario que os nutrientes, que se atopan no fondo, podan ascender cara a superficie. Nas rías hai menos profundidade e se producen ademais fenómenos como os afloramentos e polo tanto hai unha maior produtividade», comenta Rodríguez. La clorofila presente en una zona del océano le sirve a la comunidad científica para medir la abundancia de fitoplancton en la capa superficial. Algunas explosiones o blooms que generan estos organismos vegetales son tan intensas que se pueden observar desde el espacio exterior en forma de una gran mancha verdosa. «En Galicia llama la atención cuando se observa por satélite una clorofila superficial elevada en forma de filamento desde la costa hasta el océano. El filamento más importante se produce desde de Fisterra hacia mar adentro», subraya Manuel Ruiz, investigador del Oceanográfico de A Coruña.

El calentamiento global no solo está modificando la química y la física del océano, también el color. Según un modelo matemático del MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts), a finales de siglo el verde podría ser más intenso y el azul más oscuro. «A idea desta investigación é que se tes moita clorofila o mar será máis verde e se tes menos clorofila máis azul. Debido o cambio climático, o océano estase quecendo e isto fai que haxa menos nutrientes nas zonas menos profundas, empobrecendo a produtividade. Polo tanto, nesas zonas a cor sería máis azul. Sen embargo, nas zonas polares, polo derretemento do xeo, a previsión apunta a que a produtividade vai a aumentar e, como consecuencia, o océano polar sería máis verde no futuro», reconoce Rodríguez.

En cuanto a las latitudes medias, donde se encuentra Galicia, no está del todo claro que color acabará imponiéndose. La variabilidad natural juega un papel notable. Todo dependerá de la evolución de los vientos del norte, que son quienes ponen en marcha el sistema de afloramiento. Hace una década los modelos climáticos aseguraban que el afloramiento en las costas gallegas se estaba reduciendo. «Las tendencias dependen del período que se elija. Ahora señalan que los sistemas de afloramiento se van a desplazar más hacia el norte y, por tanto, en Galicia, que en estos momentos está en el límite del afloramiento de Canarias, sería más fuerte», confiesa Ruiz. Si este fenómeno oceánico se intensifica, aumentarían las explosiones de fitoplancton y la concentración de clorofila. Por tanto, el mar en Galicia sería más verde.

La revista «Science» destaca la biodiversidad marina de Galicia

Xavier Fonseca

Un artículo señala que el agua fría es responsable de la riqueza biológica de la costa gallega. En total hay alrededor de 800 especies, una cifra que en todo el Atlántico solo se puede encontrar en las islas.

En la Tierra, la biodiversidad aumenta en las zonas tropicales y disminuye cuanto más cerca de los polos, un concepto conocido como gradiente latitudinal de diversidad. Solo la selva amazónica, la mayor masa forestal del mundo, concentra cientos de especies diferentes y la lista no deja de aumentar. Sin embargo, este patrón no se ajusta con el océano. Un artículo reciente publicado en la revista Science relaciona la temperatura del agua con la distribución de la vida marina. «Analiza dous tipos de especies: os peixes, cuxa temperatura corporal depende das condicións ambientais, e os mamíferos, nos a que a temperatura interna é independente da do mar», apunta Alfredo López, portavoz del Cemma. Esta investigación se ha centrado en tratar de averiguar donde hay más vida en el océano: en las aguas frías o en las cálidas. «A conclusión é que as augas xélidas conteñen máis recursos que as quentes e polo tanto tamén presentan unha maior biodiversidade», asegura López. Las ballenas, por ejemplo, realizan largas rutas migratorias de norte a sur. Se desplazan buscando las aguas frías de las latitudes polares para alimentarse y después regresan al sur para reproducirse. Algunas especies, como la ballena de Groenlandia, residen todo el año en las aguas polares.

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