Clima extremo en la Tierra: El norte se congela, el sur se derrite

A pesar del frío polar en Estados Unidos, la anomalía de temperatura más notable se ha registrado estos días en el hemisferio austral.


Para entender la crisis climática que se cierne sobre la vida en la Tierra resulta imprescindible tener en cuenta algunos aspectos. No se puede, por ejemplo, ser parroquiano. Se trata de un fenómeno mundial que solo debe observarse de forma global. Durante los últimos días la noticia en el hemisferio boreal ha estado en el norte de Estados Unidos, donde la pulsación de aire frío polar ha dejado registros de treinta grados bajo cero. Pero de forma simultánea, en pleno verano del hemisferio austral, concretamente en Australia, se registró una ola de calor sin precedentes, con valores por encima de los cuarenta grados. En realidad, la anomalía de temperatura fue más notable en el extremo sur del planeta.

Es el clima, no el tiempo

Las toneladas de gases de efecto invernadero que emiten cada año los seres humanos están provocando alteraciones sobre el clima, que no en el tiempo. El clima es el promedio de un parámetro como la lluvia o la temperatura en un período de treinta años mientras que el tiempo describe el estado de la atmósfera en un momento específico. Los cambios en el clima pueden, eso sí, notarse en el tiempo aunque los científicos que estudian el calentamiento global trabajan con escalas temporales largas, no de una día para otro. Eso les permite comparar la situación actual con otras del pasado y apreciar las diferencias. Cuanto más amplia sea la línea temporal mejor.

Temperatura media global

Las temperaturas a lo largo del año, ya sea en Australia, Estados Unidos o Galicia, experimentan grandes fluctuaciones que se ajustan al paso de las estaciones. En invierno, como se pudo apreciar hace unos días, el mercurio puede descender hasta los treinta grados en algunas zonas y subir en verano hasta los cuarenta en otra. Sin embargo, la cifra que se debe manejar cuando se habla de calentamiento global es la que se corresponde con la temperatura media, que asciende a unos quince grados. Todos las anomalías que se registran al cabo de un año tiene efecto sobre ese valor, el que realmente está aumentando, un grado desde la Revolución Industrial.

El valor de un grado

En solo 24 horas el termómetro en Galicia puede oscilar más de diez grados. Por tanto, la experiencia cotidiana puede llevar a pensar que un grado no representa ninguna amenaza. Piense el lector qué ocurre cuando sufre fiebre. Con un grado ya tiene décimas, con dos enferma y con tres incluso puede delirar. Con el clima ocurre lo mismo. Otro dato. Si se restan cinco grados al valor actual de la temperatura media global el resultado sería una glaciación. En la última edad de hielo la temperatura era de diez grados. Imagine ahora un mundo con tres más.

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