Si el Ártico se calienta, Galicia se enfría

El retroceso del hielo, que se ha multiplicado por cuatro desde 2003, también tiene efectos en la atmósfera. Galicia podría tener inviernos cada vez más gélidos.


Esta semana la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, que publica semanalmente la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, ha ofrecido una actualización del estado del Ártico. Los datos, extraídos de observaciones de satélites, muestran que las proyecciones sobre la evolución del hielo en la zona se han quedado muy cortas. El retroceso en Groenlandia se ha multiplicado por cuatro desde 2003. Uno de los autores del estudio, Michael Bevis, ha asegurado que «la reducción de la capa de hielo está alcanzando un punto de inflexión y quizá ya sea demasiado tarde para solucionar el problema». La progresiva pérdida del hielo no solo influye en el nivel del mar sino también en el tiempo atmosférico. Y como la atmósfera no tiene fronteras, lo que pasa en el Ártico afecta a Galicia.

La Tierra ocupa su tiempo buscando el equilibrio. Debido a la inclinación del eje de rotación, la radiación solar no incide de la misma forma en todo el planeta: en el ecuador es mucho más intensa que en los polos. Para compensar este desfase térmico, mueve aire frío hacia la latitud cero y cálido hacia los extremos del mundo. En las latitudes medias, donde confluye el aire gélido que desciende y el caliente que asciende, circula el jet stream, una de las corrientes en chorro que recorren el mundo. La que afecta a Galicia se desplaza de oeste a este, señalando el camino a las borrascas. Pero el calentamiento global está atenuando la diferencia de temperatura entre el ecuador y los polos. Por tanto, estas corrientes de aire, se destensan. Cada vez con más frecuencia presentan grandes meandros como los de un río. Esto se llama Efecto Ártico.

En el hemisferio boreal, si una región se encuentra en la parte descendente del jet stream, recibe aire frío de origen polar. Por tanto, en un contexto de calentamiento, los inviernos podrían ser cada vez más fríos. El cambio climático también tiene sus paradojas. Ahora mismo la corriente en chorro presenta precisamente una gran ondulación. Asciende en el Atlántico, bordeando el anticiclón de las Azores y desciende por el Reino Unido y oeste de Francia hasta la Península. Esta configuración genera el corredor de vientos intensos que desplazan la masa de aire polar marítimo, que provocan la nieve en la mitad norte e incluso el temporal marítimo en la costa gallega de las últimas horas.

De Londres a Galicia a mil kilómetros por hora

xavier fonseca

Un avión completó la ruta desde la capital inglesa hasta A Coruña aprovechando el jet stream para ahorrar tiempo y combustible

La primera nevada del otoño superó las expectativas por la configuración del jet stream. Sus meandros ayudaron a canalizar el aire frío y húmedo directamente desde el Ártico a Galicia. Una de las ramas de la corriente en chorro, que llevaba asociados vientos muy fuertes, conectó el Reino Unido con Galicia y Portugal, creando una autopista atmosférica que varios vuelos que salieron desde Inglaterra con destino a la Península no dudaron en aprovechar para ahorrar tiempo y combustible. Uno de ellos fue el VLG7105, que el pasado domingo realizó la ruta entre Londres y A Coruña. «La velocidad máxima que alcanza un avión que realiza ese trayecto llega a los 800 kilómetros por hora», reconoce Héctor Ponte, piloto comercial en activo. Claro que la velocidad del aparato depende en última instancia del viento. «Con viento en cola asciende hasta los mil kilómetros por hora o incluso más. Las rutas aéreas nunca son las mismas. Siempre se tienen en cuenta diferentes factores, y uno muy importante es el jet stream, ya que una vez en crucero hay que ahorrar combustible», añade.

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