La cumbre del clima se encomienda a España para intentar evitar el fracaso

La ministra Teresa Ribera y el representante de Sudáfrica actuarán como facilitadores

Al Gore, expresidente estadounidense y premio nobel de la paz por su lucha contra el cambio climático reclamó en la cumbre una acción decidida
Al Gore, expresidente estadounidense y premio nobel de la paz por su lucha contra el cambio climático reclamó en la cumbre una acción decidida

redacción / la voz

A falta de dos días para concluir, al menos de forma oficial, la cumbre de cambio climático de Katowice (Polonia), las negociaciones para materializar sobre el papel el Acuerdo de París de hace tres años de limitar el calentamiento del planeta en 1,5 grados de aquí a fin de siglo con respecto a los niveles preindustriales están en punto muerto. La sombra del fracaso planea de nuevo, pese a que en la última semana tanto los representantes de la ONU como los informes científicos que se fueron desvelando apelaban a la necesidad acuciante de actuar cuanto antes. De lo contrario será demasiado tarde y cambio climático se convertirá en irreversible.

Los avances son mínimos y los conflictos -principalmente entre países industrializados y en vías de desarrollo- persisten en asuntos clave como la financiación, el aumento de los recortes de emisiones, la adaptación y el procedimiento para que cada país pueda mostrar sus logros.

El secretario general de la ONU, António Guterres, que ya participó en la apertura de la cumbre el pasado 3 de diciembre, regresó a Katowice para advertir del riesgo de no lograr un acuerdo y para, a través de unos encuentros bilaterales, tratar de engrasar las negociaciones.

«Perder esta oportunidad pondría en entredicho nuestra ultima buena oportunidad para detener el cambio climático. No solo sería inmoral, sería suicida», afirmó ante el plenario de la cumbre.

Guterres calificó de «dramático» su llamamiento a la acción, porque «fracasar aquí en Katowice mandaría un mensaje desastroso» y porque «la ventana de oportunidad» para atajar el calentamiento global «se está cerrando». «Puede parecer un llamamiento dramático, pero eso es exactamente lo que es», dijo.

Atasco

Las negociaciones están atascadas y España es la esperanza para desbloquearlas. España y Sudáfrica. En la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera y en el titular de Turismo del país africano, Darke Andre Hanekon, ha caído la responsabilidad de intentar cerrar un acuerdo digno. Son los llamados «facilitadores» que ha designado la presidencia polaca de la cumbre, con el apoyo de Naciones Unidas. Son las cabezas visibles de la docena de ministros que también fueron elegidos como mediadores. Cada uno de ellos deberá centrarse en alguno de los temas que no se han cerrado.

En un encuentro con periodistas en la conferencia, Teresa Ribera confió en que este nuevo impulso permita llegar a un acuerdo, y valoró también el mensaje «contundente» que lanzó ayer el secretario general de la ONU, António Guterres. Es más, en declaraciones a Efe expresó su convencimiento de que se podrá alcanzar un pacto en las próximas horas. «Creo -dijo- que vamos a llegar a un acuerdo porque no hay ningún elemento sustantivo en el que haya gran dificultad».

La mitigación de los efectos del calentamiento global, el aumento progresivo en el recorte de emisiones, la adaptación, la cooperación multilateral y, sobre todo, la financiación son los grandes escollos pendientes. En el caso de llegar a un acuerdo, Ribera apostó porque las reglas que se decidan sean «claras y comunes para todos». Insistió en que todos los países quieren que se implante un sistema «que no plantee dudas» y que sea duradero, al margen de la alternancia política y gubernamental que se puede producir en cada Estado.

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