La emoción y la pasión reinaron en la fiesta del baloncesto de A Coruña

A. Sobrino A CORUÑA / LA VOZ

BÁSQUET CORUÑA

La afición del Leyma Coruña, camino del Coliseum para presenciar el Leyma-Palencia.
La afición del Leyma Coruña, camino del Coliseum para presenciar el Leyma-Palencia. Eduardo Pérez

Las aficiones fueron protagonistas de una cita a la que todavía le falta el plato fuerte

07 jun 2026 . Actualizado a las 16:13 h.

Había muchos ingredientes para que la de este sábado fuera una jornada festiva en A Coruña. Los dos puestos en juego para luchar por el ascenso, cuatro aficiones entregadas y un buen nivel sobre el parqué marcaron la primera de las dos fechas de la final a cuatro por una plaza en la Liga Endesa.

Ya desde el viernes, la ciudad acogió a los primeros seguidores visitantes —palentinos, ovetenses y madrileños—, que lucieron sus colores por las calles herculinas. Menos de 24 horas después, se dieron cita en el Coliseum para apoyar a sus clubes. El recinto presentó una gran entrada, sobre todo para el choque entre el Leyma y el Palencia, que congregó a 6.561 espectadores. No se vio una previa igual esta temporada, pues contó con miles de personas alrededor del multiusos, que ya desde mediodía coparon la hostelería de la zona.

Gran recibimiento

Para el recuerdo, los recibimientos de la afición local y de la del Palencia a sus respectivas plantillas en la puerta 14 del Coliseum. La emoción hizo acto de presencia. «Tengo los pelos de punta», comentó una seguidora tras la llegada del bus coruñés. Segundos antes, una humareda había teñido el ambiente de naranja. Carles Marco comandó la expedición. Se bajó del bus, contempló la imagen que tenía ante sí y alentó a los suyos. Acto seguido, decidió chocar la mano de los hinchas mientras se dirigía hacia dentro. Un gesto que fue repetido, uno a uno, por todos los jugadores del plantel coruñés.

Veinte minutos más tarde, fue el turno del cuadro morado. Otra multitud de aficionados palentinos relevó a los herculinos. Todavía faltaban dos horas para que comenzase el primer duelo de la tarde. Y es que el Palencia no viajó solo a tierras herculinas, sino que más de un millar de seguidores lo acompañaron. No fueron problema los casi 400 kilómetros que distancian su casa de A Coruña.

La buena sintonía continuó durante el transcurso de la semifinal. Las aficiones dejaron por momentos sus colores de lado y se unieron en varias ocasiones para protagonizar varias olas. En las butacas predominaron el naranja y el morado —sobre todo el primero—, pero también se distinguieron varias camisetas azules del Estudiantes y del Oviedo. El Coliseum fue una caldera desde el segundo inicial y los seguidores coruñeses, mayoría en las gradas, llevaron en volandas a su equipo. Algunos de los protagonistas del Oviedo-Estudiantes tampoco se quisieron perder el choque. Varios de los jugadores madrileños lo siguieron desde la zona de los vestuarios, mientras estiraban y realizaban ejercicios de calentamiento.

Todo siguió su curso y salió según lo previsto. No falló el escenario, ni el respetable, ni los protagonistas. No hubo tiempo para aburrirse, ni siquiera entre cuarto y cuarto —momentos que fueron amenizados por el grupo de baila Danza 10—. Hasta las mascotas ofrecieron sus respectivos shows en el intermedio. Fue una jornada ideal, pero aún falta la contienda decisiva. Este domingo, más y mejor.