El «software» y el café de especialidad a domicilio se dan la mano en Ribeira
RIBEIRA
Narciso Fernández y Elías Olivtradet unen ambos conceptos en su proyecto Qbit
18 abr 2026 . Actualizado a las 17:05 h.Café de especialidad y software: una extraña combinación que, en realidad, guarda más relación de la que parece. La mayoría de la gente empieza el día con cafeína y los ideadores detrás de un nuevo proyecto, que está rompiendo barreras en Ribeira, lo saben. Hace unos meses irrumpió en la capital barbanzana un negocio distinto a lo que se acostumbra a ver en la comarca: Qbit. Su nombre, logo y colores atraían la vista de los curiosos, aunque muchos no entendían lo que rezaban los carteles sobre aplicaciones y soluciones digitales. Poco después, una tabla junto a la puerta anunciaba que en el local se servía café de especialidad. Detrás de este ambicioso ecosistema que aúna hasta seis vertientes se encuentran Narciso Fernández y Elías Olivtradet.
Estos dos emprendedores se conocieron en el 2022 durante una formación tecnológica. De la amistad surgió pronto la idea de negocio, impulsada por una premisa clara: «Hay una deficiencia en la enseñanza de tecnología; se está enseñando tecnología del pasado como si fuera de hoy». Narciso, experto en ciberseguridad, y Elías, ingeniero de software volcado en el desarrollo técnico, decidieron buscar una solución. Tras más de un año de diseño, el proyecto se materializó finalmente a finales del 2025.
El plan inicial era crear un espacio que funcionase como coworking, un lugar donde sentarse a trabajar y tener acceso a servicios pensados para el empresario. Paralelamente, desarrollaron su división puramente digital, trabajando con «tecnología de vanguardia».
Aplicaciones a medida
Frente a las soluciones genéricas del mercado, estos ribeirenses buscan diferenciarse a través de la personalización: «En vez de meter una aplicación genérica y que el empresario tenga que adaptar a sus empleados a ella, nosotros miramos qué necesidad hay y creamos aplicaciones a medida para su negocio». Este enfoque permite que las herramientas nazcan optimizadas, se actualicen y no se queden obsoletas.
Pero el software es solo una pieza del puzle de Qbit Dynamics. El proyecto incluye una vertiente dedicada al pódcast «para que gente con voz cuente cómo está la situación empresarial en Barbanza»; otra a la formación como «soporte para jóvenes que salen del ciclo de informática o para empresas que necesitan digitalizarse»; y una incubadora de emprendimiento, además de un segmento visual dedicado al márketing y la identidad de marca. El nombre hace referencia al bit cuántico, una unidad de información que representa el futuro próximo de la tecnología.
Hace poco más de un mes pusieron en marcha su nueva línea de negocio: el café. Un concepto que aunque parezca dispar, va de la mano con el resto de sus segmentos. Utilizan la bebida como una forma de atraer clientes y generar un espacio donde escuchar sus necesidades empresariales: «Todos los negocios se cierran con el mismo café». Además, saben que la cafeína es parte del día a día de la mayoría de los trabajadores y quieren estar acompañándolos en ese momento.
No es un café cualquiera. Es un producto de especialidad con trazabilidad total: «Lo tuestan en Lisboa y solo se encuentra en puntos muy exclusivos de Europa». Su objetivo es ofrecer este «lujo a precio de comercio» —entre 1,50 y 1,80 euros— con un servicio innovador en la comarca: la entrega a domicilio. «Así no tienen que preocuparse por nada». Para ello, han desarrollado una logística propia que permite hacer pedidos vía web, gestionar suscripciones mensuales e incluso utilizar un termo tecnológico que funciona como billetera digital para pagar sin necesidad de tarjeta.
El local no está restringido únicamente al ámbito empresarial; funciona también como una cafetería abierta al público, donde los particulares pueden disfrutar de una oferta que incluye productos como matcha «original de Japón» o aguas saborizadas, para adaptarse a diferentes gustos y generaciones.
Aunque al principio costó que el público asimilase este concepto híbrido, la respuesta empresarial está siendo buena. Su cartera de clientes ya es heterogénea, abarcando «desde autónomos hasta empresas que facturan millones de euros». Con el local de Ribeira quedándose pequeño, su plan a largo plazo es expandir este ecosistema y montar más puntos como este, «cerca, pero cada vez más lejos».