La madre de la joven asesinada por su expareja llamó al 112 al no lograr contactar con su hija

Marta Gómez Regenjo
M. Gómez RIBEIRA / LA VOZ

RIBEIRA

MARCOS CREO

El presunto autor del crimen machista sigue hospitalizado y no pasará a disposición judicial antes de la próxima semana

25 mar 2024 . Actualizado a las 10:35 h.

Mientras la sociedad ribeirense trata de sobreponerse al impacto causado por el asesinato machista que el martes por la tarde acabó con la vida de la joven Andrea Yturry, de solo 24 años, la instrucción de la causa contra su presunto verdugo, Jhul Príncipe, sigue su curso. Todavía no hay fecha prevista para su paso a disposición del juzgado de Ribeira dado que sigue hospitalizado en el Clínico de Santiago debido a las heridas que se hizo tras llamar a un familiar para contarle que había apuñalado a su expareja. Este pariente alertó al 112, pero esa no fue la primera llamada que recibió la central de emergencias aquel día. La primera la hizo la madre de la víctima, preocupada porque no lograba contactar con ella.

Según fuentes próximas a la investigación, la llamada de la madre se produjo ante su intranquilidad por no conseguir comunicarse con su hija después de que esta se dirigiese al domicilio que había compartido con Jhul. Al parecer, él la había llamado con el pretexto de cambiar una mampara, lo que podría indicar que tenía un plan preconcebido, aunque este extremo está por confirmar. En cualquier caso, la tardanza de Andrea y el hecho de que no respondiera al teléfono pusieron en alerta a su madre, que contactó con el 112. Poco después se produciría la segunda llamada a emergencias, que desencadenó el operativo para acceder por la fuerza a la vivienda de la calle Doutor Torres de Palmeira.

Él no estaba tan grave

Allí, en el bajo del número 9, encontraron a Andrea ya sin vida y en medio de un gran charco de sangre y a su excompañero, también ensangrentado por las heridas que se causó con el mismo cuchillo de cocina con el que, presuntamente, mató a la joven. En un primer momento se dijo que el estado del sospechoso del crimen era crítico y que incluso había estado a punto de entrar en parada cardiorrespiratoria. Sin embargo, parece ser que los cortes que se hizo en el cuello y en una muñeca, aunque graves, no pusieron su vida en peligro y ya estaba estable cuando llegó al hospital de Barbanza, desde donde más tarde fue derivado a la uci del Clínico de Santiago.

Allí lo tratan de las heridas que se causó mientras permanece bajo custodia policial. Su recuperación marcará el ritmo de la instrucción judicial, ya que habrá que esperar a que reciba el alta médica para que pueda prestar declaración en el Juzgado de Instrucción número 3 de Ribeira, especializado en violencia sobre la mujer. Lo único seguro es que no pasará a disposición judicial antes de la próxima semana, y será a partir de ese momento cuando se determine su condición de investigado como presunto autor del asesinato de su expareja, de la que se había separado hace poco y con la que tenía un hijo en común de apenas dos años de edad.

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