Cuando era más joven

Francisco Brea
Fran Brea EN LA CANTINA

RIBEIRA

23 ene 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando era más joven, usábamos relojes Casio porque sí, sin necesidad de que se pusieran de moda. Mis padrinos tuvieron la suerte de cruzar el charco y viajar a Nueva York cuando el 11 de septiembre no era una fecha famosa. Volvieron con unos cuantos Rolex del palo que les costaron cuatro duros, pero no sustituyeron al Casio. Tampoco hay que aparentar por aparentar, básicamente.

Cuando era más joven, viajar a Ribeira siendo de interior era, siendo sutil, un poco una tortura. Mis padres siempre fueron de ir a la playa, pero de explorar. Sería fácil tirar dirección a Vilagarcía o A Illa de Arousa, pero no. Gracias a eso, algo conocía de esta comarca antes de instalarme, en varias etapas, por trabajo. Carnota ya era destino habitual muchos años antes de que se hiciese popular.

Ahora, eso cambió. De Ribeira a mi casa hay menos de una hora en coche. Antes se hacía por etapas. Salías temprano, baño mañanero en Boiro y a comer. Después se tiraba para Corrubedo. Ahora es fácil, si se tiene coche. Porque en una época en la que se quieren reducir las emisiones, que la población use el transporte público y en la que parece que los jóvenes ya no tienen entre sus prioridades sacarse el carné de conducir, desplazarse sigue siendo una odisea.

Vale que autovía, corredor —que pide a gritos desdoblarse— y unos autobuses no exentos de polémica conectan las cabeceras comarcales con Santiago. Pero, ¿y el resto? ¿Cómo cruzar de ría puede ser tan complicado? Será que no tenemos la categoría que tienen Cangas y Vigo para que un barco conecte ambas localidades, pero algo se podrían facilitar los desplazamientos.