Ahora me rindo y eso es todo

Emilio Sanmamed
Emilio Sanmamed LIJA Y TERCIOPELO

RIBEIRA

12 may 2021 . Actualizado a las 09:01 h.

Mientras tomaba un café en el Plaza me vino a la cabeza la frase que el valiente apache rebelde Gerónimo dijo al entregarse al ejército norteamericano: «Ahora me rindo y eso es todo». En la mesa adyacente, dos personas con acento de más allá de Palmeira hablaban de sus cosas. El mayor de los dos contaba cómo en el día en que se iba de vacaciones con su mujer había visto un lunar en la pared.

«Era una mancha de humedad del tamaño de una ciruela, pero temía que al marcharme podría crecer hasta comerse la pared, la habitación y el mundo, decidí ponerme manos a la obra al instante. Así no podemos irnos, Carmen. Me puse a solucionarlo todo: a rascar con la espátula. En un par de pasadas ¡ya brotaba agua del yeso! Seguí dando con la espátula y, al poco, se incrementó el caudal, la cosa se ponía seria. El comedor se inundaba».

Su relato proseguía: «Claro, ya cogí martillo y cincel, me arremangué más allá del bíceps y continué escarbando. También arremangué el pantalón más allá de la rótula. Seguí y seguí como un enano en las minas de Moria y llegué al tabique; el cemento y los ladrillos estaban secos pero hallé un regato enmohecido hacia arriba, seguí investigando por esa vía. Se trataba de un poro en la tubería, de ahí salía una gotita cada veinte minutos. Grité: ¡Carmen, llama al fontanero! Bueno, ella estaba en la puerta con las maletas listas para salir, y es cierto que llevábamos siete años sin irnos de vacaciones, pero ¿era para cabrearse tanto? ¿Para un divorcio? Es que no entiendo qué falló, yo encontré la avería y ella dijo: ‘Me rindo, Paco’». Y eso es todo.