Propietarios de restaurantes de Barbanza: «No le veo sentido a las medidas y no considero que sea una mejora para mi local»

F. Brea / L. Martelo RIBEIRA / LA VOZ

RIBEIRA

En restaurantes como el Alján ya tienen medidores de niveles de dióxido de carbono
En restaurantes como el Alján ya tienen medidores de niveles de dióxido de carbono CARMELA QUEIJEIRO

Los profesionales no creen que poder abrir hasta las 23.00 les vaya a repercutir en un gran beneficio económico

16 abr 2021 . Actualizado a las 14:39 h.

Los locales de hostelería que tienen licencia de restaurante pueden abrir desde este viernes hasta las 23.00 horas, pero lo tendrán que hacer bajo unas condiciones. Deberán llevar un registro de clientes y contar con una máquina que mida los niveles de dióxido de carbono en el interior del local. «Todo lo que sea ampliar el horario está bien. Pero, ¿realmente nos ayuda?», comentaba ayer Antonio Alján desde su restaurante en Ribeira.

A la pregunta, él mismo responde: «Poco, porque nadie quiere cenar y tener que acabar a las diez y media. La gente que esté en los bares va a querer venir a los restaurantes hasta las once y cómo le explicamos que tienen que registrarse y solo se les sirve si cenan». Él ya tiene el aparato necesario para medir la calidad del aire, aunque no cree que sea de utilidad: «No le veo sentido a las medidas y no considero que sea una mejora para mi local. Hay que cambiar contratos y horarios de personal y no hay beneficio. Económicamente no resuelve nada».

Tampoco Óscar Fernández, desde su negocio en Noia, era demasiado optimista: «Mellor sería poder abrir ata as doce, polo menos». Él aguantará hasta las 23.00 los viernes y los sábados, aunque «non sei se a xente virá a cear ou non. Aquí, ás nove e media aínda pega o sol e parece moi de día como para sentarse a cear». Y en cuanto al medidor de dióxido de carbono: «Pídeno de nove a once da noite, e parece que ao mediodía dá igual. No lle vexo ningunha utilidade».

Tanto Antonio como Óscar afirmaban este jueves que aún no tenían reservas para cenar el fin de semana. El ribeirense comentaba que ya hay clientes que le piden mesa para celebrar el Día de la Madre: «Les decimos que tienen preferencia, pero que si estamos cerrados no podemos hacer nada. A ver cómo evoluciona la situación en Ribeira».

Un gasto a mayores

El medidor de la calidad del aire es, además, visto como un gasto a mayores sobre el que las autoridades no se pronunciaron si será subvencionable o no, como expresaba Noelia Rodríguez desde Outes, quien también critica el registro de comensales: «Podo dar ceas, pero teño que ser policía». Además, ve este paquete de medidas con recelo: «Dache como a sensación de que é a antesala de que para a vindeira semana van sacar algo máis».

En Muros, José Senande señalaba que «todo lo que tengamos a mayores será bienvenido», aunque considera que el horario de cierre debería de extenderse «hasta las doce, por lo menos», ya que deja poco margen para atender apropiadamente las cenas y que los comensales cumplan con el toque de queda.

Tanto Senande como Rodríguez se acuerdan de hosteleros que no cuentan con licencia de restaurante, pero también viven de servir comidas: «El estrés psicológico al que está sometido algún compañero es brutal», comenta Senande.

Este es el caso de Jorge Matosián, que recientemente inauguró su local en Boiro: «Para mí, bar y restaurante son lo mismo». Él cree que «las normas van a peor y ya no hay ahorros para sostener esta situación, que va a ser irrecuperable durante años».

Otros, como el boirense Juan Vila, dicen que las medidas aprobadas dan «máis gastos dos que xa hai e estamos asfixiados. Eu vou quedar como estou». Y restaurantes que estaban cerrados, como el Don Paquito, no abrirán, por lo menos, hasta mayo.