El desplome de precios coloca las mariscadas familiares al alcance del bolsillo

Especies como el camarón o la centolla han caído más del 50 % en un mes


RIBEIRA / LA VOZ

Pasear hace un mes por las diferentes plazas de abastos de la comarca y ver las etiquetas de los precios de los mariscos provocaba auténticos sobresaltos al paso por las bancadas, pues las cifras eran desorbitadas. A pesar de la pandemia, la mayoría de los compradores se echaban la mano a la frente y se frotaban los ojos sin creerse lo que reflejaban los carteles. Pero no, no era un espejismo. Los productos más demandados en Navidad estaban por las nubes. Y eso que el coronavirus lo cambió todo.

Muchos barbanzanos tuvieron que apretarse el cinturón ante la escalada de precios de los ricos manjares de la ría. Aun así, la demanda de estos productos del mar alcanzaron precios prohibitivos para muchos bolsillos.

Especies como el camarón, que en algunos puestos llegó a los 200 euros el kilo, o la centolla, que alcanzó los 50 euros, rompían presupuestos para esas celebraciones especiales.

Pero los amantes de estos productos tienen ahora la posibilidad de desquitarse y darse un homenaje por unas cantidades más módicas y asequibles. Y con la salvedad de que el producto sigue siendo de primera calidad.

Mejor momento

La centolla se continúa encontrando con facilidad en las plazas. Pero es que, además, y según varias pescantinas, «agora está no seu mellor momento. É máis saborosa que hai un mes», como reconocía María Dolores Figueira, de la pescadería Pardavila, en A Pobra.

Esta profesional echaba la mirada atrás para explicar que hace un mes esta especie llegó a los 50 euros, mientras que en la actualidad, «unha boa e grande non supera os 20 euros o quilo». Hizo mención a que el camarón bueno tocó techo en 200 euros y ahora, del mismo tamaño, está a 70, aunque «pódese levar por menos, pero pequeniño».

La almeja es otro de los productos que parece una montaña rusa en los últimos meses. Hasta llegar a las fiestas más entrañables del año, su cotización era muy baja, pero para regocijo de los mariscadores y disgusto de consumidores pegó un estirón que dobló su cotización en la antesala de la Navidad. Llegó a doblar el precio y la babosa estaba a 44 euros en algunos puestos, mientras que ahora ronda los 25. Situación similar ocurre con la roja, que cayó a la mitad. Desde los 31 a los 15 euros el kilo.

La responsable del puesto de venta de pescados Mayán, en Ribeira, explica que el marisco tiene poca salida en este mes, pero los paladares más exigentes pueden degustar ahora un producto de excelente calidad y con unas cotizaciones muy interesantes. En este sentido, destaca que un buen centollo se vende sobre los 16 euros el kilo cuando hace unas semanas marcaba los 45. Sin embargo, a pesar de esta situación, indica que ahora se vende «pouco», ya que «a cousa está bastante parada».

Susana, de pescados Golfiño, en Boiro, subraya que el precio del marisco cayó más de la mitad con respecto a la Navidad. Puso como ejemplo el bogavante que ronda los 30 euros, mientras que hace unas semanas superaba los 60 o la cigala, que llegó a los 55 euros.

«Agora o que queira degustar produtos do mar, con cen euros fai unha festa»

Francisco Vázquez regenta un puesto de venta de pescados y mariscos en la plaza de abastos de Boiro desde hace años. Como la mayoría de compañeros, dice que en las fiestas navideñas los precios de algunas especies se dispararon, pues no era normal que la centolla alcanzase los 50 euros y en la actualidad se puede degustar por algo más de diez y que, además, en estos momentos «aínda está mellor porque é o seu tempo, pero o mercado é así».

Este no fue el único producto que se subió a la parra hace unas semanas. Vázquez resaltó que aunque en la actualidad apenas hay marisco fresco a la venta, «o que hai ten uns prezos moi interesantes para facer unha boa mariscada na casa». El bogavante se puede adquirir por unos 25 euros el kilogramo cuando alcanzó los 60. Poner en una bandeja diferentes especies de marisco para darse un atracón es más fácil que a finales del mes pasado. Según el boirense, «o que queira degustar produtos do mar, con cen euros fai unha festa». En la cesta de la compra, este autónomo coloca centolla, algo de camarón y una poca cigala con unos mejillones o almejas.

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