Ana Alonso, víctima de maltrato: «No tengo por qué esconderme, tengo derecho a vivir como cualquier otra persona»

Recomienda a las afectadas que se atrevan a dar un paso al frente y denunciar


Ribeira / La Voz

Cuando uno escucha hablar a Ana se da cuenta de que una víctima no es una persona desvalida o amilanada, alguien a quien le cuesta levantar la voz después de convivir con un maltratador obsesionado con controlarla. Al contrario, ella grita lo que haga falta si eso sirve para que otras mujeres que estén sufriendo violencia machista se atrevan a dar un paso al frente: «Si alguna persona se encuentra en esta situación, que denuncie, que no tenga miedo. Yo lo tenía, pero tenemos mucho apoyo. Que no se queden paradas porque así no se arregla nada, que no esperen al segundo bofetón».

 Desde el primer día tuve el apoyo de la Guardia Civil, nunca estuve desamparada. Y también el de Amicos, ellos me contactaron y me preguntaron si quería participar en algunos cursos y gracias a eso he ido haciendo cosas»

Es imposible transmitir la vehemencia, la firmeza y el temple con el que Ana pronuncia estas palabras. Lo hace en la sede de Amicos, entidad que le brindó toda su ayuda cuando hace tres años se decidió a dejar al hombre que la maltrataba. No lo denunció de primeras, lo abandonó, pero ante el acoso al que la seguía sometiendo dio el paso: «Desde el primer día tuve el apoyo de la Guardia Civil, nunca estuve desamparada. Y también el de Amicos, ellos me contactaron y me preguntaron si quería participar en algunos cursos y gracias a eso he ido haciendo cosas».

Ana es una de las participantes en el programa de inserción laboral para víctimas de violencia machista puesto en marcha por Amicos en el 2016. Precisamente, ayer la Xunta confirmaba la concesión de una subvención de algo más de 44.000 euros a la entidad para dar continuidad a un proyecto que, como explica Pilar Sampedro, ofrece apoyo individualizado a las mujeres para su integración en el mercado de trabajo, desde formación a preparación de currículos, búsqueda activa de empleo y, principalmente, acompañamiento emocional.

El último que hice fue de albañilería y me encantó. Me atrevo con todo, soy positiva. Y la formación que me dan aquí me abre muchas puertas»

Gracias a esta iniciativa de Amicos, Ana ha realizado varios cursos para ampliar sus posibilidades de encontrar trabajo: «El último que hice fue de albañilería y me encantó. Me atrevo con todo, soy positiva. Y la formación que me dan aquí me abre muchas puertas». Se sabe una mujer valiente, y rezuma vitalidad por cada poro de la piel, por ella y por su hijo pequeño: «Estoy luchando por él». En su voz se entrevé cierta emoción, pero enseguida recupera la firmeza para lanzar otro mensaje rechazando el estigma de víctima: «No tengo por qué esconderme, tengo derecho a vivir»

Barbanza contabiliza 250 víctimas de violencia machista bajo protección

 Aunque este año la crisis sanitaria provocada por el coronavirus se empeña en eclipsar cualquier otra cuestión, se acerca el 25 de noviembre, fecha clave en la visibilización de la violencia contra las mujeres, un problema que aunque parece arrinconado en tiempos de pandemia no se ha evaporado, ni mucho menos. No en vano, en el último año, las víctimas de maltrato que necesitan la protección de las fuerzas del orden se han incrementado en Barbanza, donde la Delegación del Gobierno tiene contabilizados un total de 250 casos activos.

En el 2007, el Ejecutivo central puso en marcha el sistema Viogén, una herramienta dedicada a coordinar el seguimiento y protección de las víctimas de la violencia sexista que cuenta con la participación de concellos y policías locales. En el caso de Barbanza, por ahora Rianxo es el único ayuntamiento integrado en este sistema, mientras se tramita la incorporación de A Pobra. Sin embargo, las fuerzas de seguridad del Estado realizan un estrecho seguimiento a mujeres de los 11 municipios.

Donde más casos hay es en Ribeira, con más de un centenar, seguido de Boiro, con 48, y Noia (22). Por su parte, Carnota es el ayuntamiento con menos víctimas registradas en el sistema Viogén, una. En total, son 250 en toda la comarca, una cifra significativa que supone el 15 % de los casos activos en la provincia a 31 de octubre y medio centenar más que los contabilizados por la Delegación del Gobierno en septiembre del año pasado.

A mayores, el ministerio también lleva el cómputo de los casos inactivos, que temporalmente no son objeto de seguimiento policial, pero que pueden reactivarse en cualquier momento, lo que significa que el número de víctimas en la comarca es mayor que las que figuran en esos 250 expedientes.

 Otros mecanismos

Además de la intervención de las fuerzas del orden, existen otros mecanismos para realizar un seguimiento de la violencia machista en los municipios, como las mesas locales de coordinación, que funcionan y se reúnen periódicamente en Lousame y Muros y que está en fase de reactivación en Boiro.

Para del desarrollo de acciones contra el maltrato desde los concellos, el pacto de Estado prevé una aportación de recursos económicos que, en el caso de Barbanza, el año pasado ascendió a 28.650 euros. La Xunta también recibe una parte de esos fondos, y el Gobierno transfirió 8,41 millones que sirven para el desarrollo de programas de inserción laboral como el de Amicos.

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