Oportunidades


A estas alturas de pandemia, provocada por un minúsculo elemento -desde hace muchos años se debate sobre si entra en la definición de ser vivo- que se ha cargado una alegre existencia de la que raramente éramos conscientes, más que nunca, hay que trabajar pensando en el futuro; aunque este sea poco predecible. En el reto que supone la pospandemia, sobre todo en la recuperación de la actividad económica, la amplitud de miras y la suma de esfuerzos serán fundamentales a la hora de conseguir los mejores resultados con recursos que serán escasos.

En esa tesitura, Barbanza Arousa, ese ente que casi nadie tiene muy claro para qué sirve o qué objetivos ha cubierto, ya debería estar diseñando un plan comarcal de reactivación; para lo cual es necesario disponer de información y estudios previos de calidad, de buenos profesionales y de la imprescindible voluntad política. Un plan para presentar, todos a una, a las tres administraciones superiores: provincial, autonómica y estatal. Un proyecto sólido.

Ya sé que la experiencia nos dice que es difícil que se produzca ese esfuerzo de planificación y unidad. Más que nada porque quienes forman la mancomunidad no creen en ella y cada uno prefiere ir por su lado, táctica habitual. Pero en esta ocasión deberían pensárselo mejor dado que la multitud de solicitudes hará que se establezcan baremos más exigentes a la hora de priorizar proyectos. Seguro que el esfuerzo de coordinar los intereses de un espacio y una población mayores se verá recompensado. Si no es el caso, la capacidad de presión política para lograrlo aumenta de forma importante.

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