Tapas de alcantarilla y rejillas, torturas viarias que martillean los oídos

Muchos vecinos padecen el ruido de estructuras metálicas mal asentadas en el firme, moviéndose cada vez que pasa un coche


ribeira / la voz

Si los automovilistas tienen que hacer peripecias para sortear el reguero de baches de numerosas carreteras de la comarca, muchos vecinos también sufren una particular tortura diaria en forma de estruendo musical. Se trata de esas rebeldes tapas de alcantarilla o rejillas mal asentadas en el firme que emiten un molesto y repetitivo sonido metálico que martillea los oídos.

Sobrados ejemplos de ello hay en distintos viales barbanzanos y, muchas veces, el problema tiene difícil solución. En el caso de las tapas de alcantarilla, hay concellos que han probado todo tipo de artimañas para conseguir que dejen de moverse, pero algunas se empeñan en persistir en su incansable megafonía.

Entre los métodos más empleados figuran la realización de un sellado con cemento, ya que el asfalto de la calzada parece incapaz de sujetarlas, o la colocación de gruesos trozos de goma alrededor para fijarlas.

«Escoitámolo a todas horas»

Las rejillas de la red de pluviales o de conductos de ventilación también acostumbran a ser una fuente de problemas. Precisamente, estas últimas están dando bastantes quebraderos de cabeza a los residentes en la avenida da Constitución de Ribeira.

Tanto la situada en el cruce de esta vía con Alcalde Fernández Bermúdez, como la existente en la intersección con la calle Abesadas están rotas y, además de constituir un peligro, sucumben con su molesto ruido bajo las ruedas de cada uno de los coches que pasan, que no son pocos.

Este barrio ribeirense está muy poblado, por lo que las quejas abundan. Unas vecinas que viven en el cuarto piso de un edificio situado a escasos metros de una de estas rejillas aseguran: «Escoitámolo a todas horas. De día xa case nin te decatas, pero pola noite é un calvario».

Un chico que afirma residir en un bloque de la calle Alcalde Fernández Bermúdez manifiesta: «É cansino, ata o escoito eu». En el lugar hay varios negocios y hace tanto tiempo que persiste el traqueteo que algunos empleados afirman: «Ya me he acostumbrado».

El Concello de Ribeira está al corriente de los problemas, que explican está en vías de resolución. Hace tiempo que sobre una de las rejillas se colocaron una plancha de hierro y un cono. La primera servía para proteger los neumáticos y, precisamente, era la que motivaba que el estruendo fuera todavía mayor y se escuchase en el otro extremo de la plaza del Centenario.

Ayer por la mañana estaba desplazada, seguramente el constante paso de automóviles motivó que se moviera. Por lo que respecta al cono, alguien lo tiró a una finca próxima.

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