La oleada de robos se extiende a las chabolas del puerto de Ribeira

Los armadores afirman que la situación es insostenible y reclaman medidas de seguridad


ribeira / la voz

A los robos de combustible, pertrechos, cajas y marisco en el puerto de Ribeira se suman ahora las chabolas. La última semana y media, afirman varios afectados, «foi terrible» por la sucesión de hurtos cometidos. Varios armadores han decidido alzar sus voces para manifestar que la situación es insostenible, porque consideran que su medio de vida está amenazado. Si en jornadas precedentes fueron los comerciantes, ahora los afectados están siendo los profesionales del mar, que ya en otras ocasiones han pasado por lo mismo.

Entre quienes han visto allanados sus almacenes de trabajo en las últimas jornadas se encuentra Ana González, a la que desvalijaron los víveres guardados en el arcón congelador para la tripulación del barco: «Había máis de 200 euros en comida, e a iso temos que engadir os 350 que custou repoñer o cristal que romperon para entrar e outros 375 da furgoneta, porque deberon subirse enriba dado que había marcas de pegadas. Supoñemos que usaron como escadas uns palés que teñen amontoados fóra os da caseta do lado».

Peor parado salió Juan Jesús Vilar, cuya lista de objetos sustraídos permite equipar una ferretería: dos rebarbadoras, una lijadora, un par de soldaduras y de taladros, una caladora, un juego de llaves de carraca «que aínda non estreara», una fresadora, una cocina, un mazo, una cepilladora y el ordenador del barco. Los ladrones también accedieron al congelador para apropiarse de la comida.

A la hora de cuantificar las pérdidas, el armador empieza a sumar y subraya: «Non me chegan tres mil euros para repoñer todo isto». Lo peor, asegura, «é que te sentes impotente. Non sabes que vas facer. Eu tiña este material para facer reparacións. Se volvo comprar algo disto, tereino que levar para casa».

Temor de otros usuarios

A José María Franco no le han entrado en la chabola, pero tiene miedo a ser el próximo: «Están seguido a roubar por todo». Sí le sustrajeron diverso material de su barco, e indica: «A un compañeiro leváronlle o risón, que mercara un día antes».

Francisco Suárez tampoco las tiene todas consigo: «Calquera día tócanos a nós. Xa corremos riscos no mar porque é o noso oficio, pero que tamén os teñamos en terra non é de recibo. Temos bastantes problemas para defender as nosas empresas e parece que non podemos estar tranquilos en ningún sitio».

A José Olveira intentaron entrarle en la furgoneta: «Romperon a manilla, pero non deberon ser capaces de forzar o peche». No es el único que ha visto manipulada la cerradura de su coche.

En todos los casos, la queja se repite: «O porto de Ribeira carece de medidas de seguridade. Aquí entra calquera sen que haxa ningún tipo de control. O portalón está aberto, as barreiras non funcionan, non está pechado e tampouco hai vixilancia».

Los afectados manifiestan que pagan sus tasas a Portos, tanto por el uso de las chabolas como por otras prestaciones. Algunos incluso subrayan que faltan servicios largamente demandados e indican que otros recintos con menor volumen de actividad económica tienen mejores prestaciones: «Somos o maior porto de baixura para o que queren».

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