Santos Oujo: «Nunca mentí en mi vida política»

El ribeirense fue uno de los afortunados políticos que estuvo presente en la primera legislatura del Parlamento gallego y también de los pocos que recibió una distinción de la NASA


Santos Oujo Bello (Ribeira, 1943) es un jubilado feliz. Reconoce que es un melómano de siempre. Colgó los bártulos y ahora se dedica a vivir la vida. Y es que no hay nada como «un amanecer leyendo un libro o escuchar música clásica. Es algo fantástico». Pasó muchos años fuera de su ciudad natal: Ribeira. Madrid y Ourense fueron lugares habituales de residencia debido a su trabajo. Ahora disfruta del mar y del paisaje de la comarca barbanzana donde se siente muy a gusto.

Sus principales placeres son: «La familia, la lectura y me gustan los amigos. Tengo muchos conocidos, pero pocos amigos. Estos se ven en la alegría y en la tristeza. También me encanta convivir con la gente y ayudar a las personas, dentro de mis posibilidades. Lo que doy no paga la felicidad que encuentro».

Santos Oujo (derecha) firmando un convenio de colaboracion con el economista Germán Ancochea
Santos Oujo (derecha) firmando un convenio de colaboracion con el economista Germán Ancochea

Santos Oujo se siente realizado y ahora disfruta de todo lo que le rodea. Es una persona humilde. Echa la vista atrás y recuerda sus comienzos profesionales y políticos. Ingeniero superior de Telecomunicaciones y licenciado en Ciencias Empresariales. Se plantó en Madrid para sacar el número uno en las oposiciones de Telefónica. Habla inglés y francés, lo que le permitió viajar por todo el mundo como alto cargo de la empresa. Fue una época «intensa y apasionante».

El ribeirense participó en el equipo español que colaboró con la NASA cuando el hombre pisó por primera vez la Luna. Su contribución fue reconocida con un diploma por parte de los americanos: «Fue una satisfacción personal muy grande».

Pero Galicia estaba en sus preferencias: «Aterricé en Ourense como delegado provincial de la compañía. Ahí comencé mi carrera política de la mano de Eulogio Gómez Franqueira. Fui diputado autonómico en la primera legislatura y estuve 18 años, de los cuales tres los pasé como conselleiro de Industria, Comercio e Turismo. Lo dejé cuando estaba todo tranquilo para volver a mi antigua profesión». Vivió la política con intensidad, «Empecé en un momento histórico en una actividad apasionante». Está muy orgulloso de esa época ya que intentó ayudar todo lo que pudo, pero de lo que más satisfecho se siente es de que «nunca mentí en mi vida política a sabiendas».

La jubilación le llegó en un buen momento, hace ocho años: «Me adapté perfectamente». La lectura le absorbe mucho de su tiempo libre y también el ajedrez. Es miembro de la Fundación Valle-Inclán y presidente de la «humilde institución del Ateneo Valle-Inclán de Ribeira, una entidad que es posible gracias a los hermanos Lijó». La cultura es su pasión. Reconoce que en casa tiene más de dos mil libros. Uno de sus deseos es ser abuelo y amenaza a sus dos hijos: «Si no me dan un nieto, lo adoptamos». Mientras, esperará leyendo o escuchando música.

Fui

Parlamentario gallego durante 18 años y conselleiro de Industria

Soy

Miembro de la Fundación Valle-Inclán y presidente del Ateneo de Ribeira

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