La profunda huella de José Gude, una persona de trato cercano y amable


/ la voz

Le gustaba leer a Fernando Ónega. Reconocía en los siempre equilibrados y mesurados artículos del veterano periodista gallego a un espíritu afín. Porque José Gude Fernández (Aguiño 1941-Santiago 2019) fue un hombre que siempre rechazó las posturas extremas, buscó tender puentes y fomentó un bien muy escaso en estos tiempos de crispación, los acuerdos. En todos los aspectos de su vida. Tanto en la personal como en la profesional.

A José siempre se le dieron bien los números y las palabras. Durante varios decenios siempre atendió con una sonrisa a todos los que visitaban la oficina principal del antiguo Banco Pastor en Ribeira, en la calle Rosalía de Castro. Su talante también será recordado por las calles de Aguiño y en el mundo del mar. Fue armador del cerquero Xurel. Y a lo largo de varias etapas desempeñó un papel muy activo como colaborador y gestor en varias organizaciones y asociaciones relacionadas con la pesca. Era un formidable organizador. Una persona entrañable, de trato cercano y amable, coherente y discreta. Se marchó sin hacer ruido, pero dejando una profunda huella.

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