Los puntos de venta de drogas causan malestar vecinal en Ribeira

A las recientes intervenciones de la Policía Nacional se suma el aumento de la vigilancia por parte de los agentes locales


ribeira / la voz

En el último año han aumentado las quejas de vecinos y propietarios de establecimientos que se ven afectados por la inseguridad y el malestar que provoca la presencia de diversos individuos, en gran medida consumidores de estupefacientes, en distintas localizaciones del casco urbano de Ribeira. El problema radica en la existencia de puntos de venta de drogas en dichas zonas, que acaban alterando el ambiente.

En este sentido, en los últimos meses ha sido notoria la labor de la Policía Nacional a través de distintos operativos que se saldaron con la desarticulación de un piso donde se trapicheaba con varias clases de drogas -destacó la aparición de 200 gramos de heroína- o las detenciones de personas que, presuntamente, portaban drogas para su comercialización. No es el único indicador, ya que la Policía Local de Ribeira también ha incrementado la vigilancia en los lugares donde reciben mayores quejas vecinales.

Fuentes del cuerpo de agentes municipales explicaron que se trata de una dinámica cíclica, en la que algunas personas ocupan durante una temporada pisos abandonados o que se encuentran en estado ruinoso. Cuando la presión de las fuerzas de seguridad es alta, los abandonan durante unos meses o cambian a otro inmueble de las mismas características.

Las zonas calientes

La pasada semana, un lotero de Santa Uxía rompía su silencio a través de una carta pública, en la que relataba los principales motivos de preocupación -robos y amenazas- de los residentes en los barrios que frecuentan drogodependientes. Si el afectado señalaba zonas como la calle Galicia -en la parte del mercado municipal y en la del edificio de la caja de ahorros- y la Porta do Sol ante la iglesia, a estos se suman otros como la calle Cordieiro o el entorno de la plaza Teruel en Bandaorrío.

No obstante, desde la Policía Local ribeirense remarcaron que no debe cundir el alarmismo, ya que «máis alá do persoal non hai perigo». Los principales conflictos que generan estos grupos de individuos se corresponden con discusiones y peleas entre ellos. Además, ante la posibilidad de que este escenario se reproduzca en las parroquias, desde la jefatura municipal indicaron que ha habido casos en el pasado, pero que está concentrado en el centro de Santa Uxía.

Por otra parte, el director de la Unidad Asistencial de Drogodependencias (UAD) de Ribeira, Jesús Cartelle, también señaló que aunque existe un incremento en cuanto a las demandas de tratamiento, no se puede hablar ni de un repunte del consumo de heroína en la comarca ni de nuevos pacientes, ya que «esto es algo que no tiene que ver con nosotros, sino que depende de las estrategias de mercado. Se trata de una ola que comenzó en Estados Unidos hace un tiempo».

En la misma línea que la Policía Local, Cartelle indicó que es necesario ser responsables para no generar alarmismo social: «No hay que alertar a la opinión pública, hay que intervenir en los puntos en los que hay que intervenir».

Renacer detecta un traslado de la práctica del botellón desde los espacios públicos a inmuebles

La Asociación Renacer sigue denunciando la cada vez más temprana iniciación de los menores en el consumo de alcohol, un escenario del que la psicóloga María Iglesias señaló que incluso han percibido casos en adolescentes de 13 y 14 años, aunque la edad mayoritaria sean los 15 y los 16. No es la única dinámica detectada que haya cambiado, ya que han apreciado un traslado del escenario de la práctica del botellón del exterior al interior.

«Antes consumíase máis na rúa, pero agora hai locais e pisos baleiros aos que se moveu», indicó la experta, aludiendo a una suerte de «microbotellóns a porta pechada que se alargan toda a noite», que son difíciles de cuantificar o localizar. «Hai unha normalización absoluta e potente do abuso do alcol», denunció.

Los retos de la prevención y educación (Sálvora-Opinión)

Puede parecer un eterno tópico, pero no es ninguna casualidad. Está claro que para que una persona acabe siendo presa de drogas como la heroína tuvo que existir un coqueteo previo con otras sustancias, como el alcohol o el cannabis. Por ello, las tareas de prevención e información que se realizan en el primer nivel son más que necesarias y dan vigencia a aquel aforismo de Pitágoras: «Educa a los niños para no castigar a los hombres». 

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