La esencia del Kempo Barbanza

Miguel Pérez e Iván Parada conforman el núcleo duro de un club que se codea con los mejores del mundo


Ribeira / LA VOZ

Miguel Pérez (A Pobra, 1968) e Iván Parada (Ribeira, 1982) se han encargado durante los últimos 15 años de mantener la tradición y los valores de las artes marciales en Arousa norte. Maestros en el Kempo Barbanza, buscan que la disciplina y el respeto sean los pilares que ayuden a formar el espíritu de los más jóvenes. Con más de un centenar de luchadores a su cargo, el siguiente paso a dar es el de afianzar la entidad y seguir creciendo poco a poco.

«Queríamos tener gente en la selección española y lo hemos logrado. Que llamen a diez o 15 de tus niños para competir con ellos es un éxito rotundo y una alegría inmensa». El que habla es Miguel Pérez, que lleva en este mundo más de 30 años. «Son muchos, y todavía los que me quedan», confiesa, mientras reconoce que esa manera de conjugar filosofía y deporte que ha encontrado en el kempo es lo que más le ha atraído de este mundo.

«Queremos que los jóvenes cojan confianza, disciplina y hábitos de trabajo. En nuestro gimnasio no puedes entrar sin dar los buenos días. A mucha gente le parece una tontería, pero es el camino para que un niño respete, tanto a los mayores como a sus propios compañeros», asegura el pobrense.

Las nuevas generaciones

«Con los más pequeños buscamos que disfruten del deporte y que crean en los valores de disciplina y respeto, que para nosotros es lo primero. A partir de ahí habrá algunos que decidan avanzar en la competición. Tanto a Miguel como a mí nos encanta ese mundo y nos gusta que sigan nuestro camino, que compitan en otros países, pero es una decisión de ellos», confiesa Iván Parada, que resalta la importancia que ha tomado el Open Barbanza, cita nacional que han impulsado en los últimos años.

«Empieza a ser un reclamo para otros clubes. Antes teníamos que mandar invitaciones y ahora son ellos los que nos llaman preguntando si hay sitio», afirma el ribeirense, que ya tiene confirmados a equipos de Barcelona, Madrid y Portugal.

Con la base del club asentada en A Pobra, han abierto una nueva sede en Ribeira. «Teníamos mucha gente de aquí, de Aguiño... Los comienzos son difíciles, pero queríamos ponérselo más fácil», dice Parada. Con las dos vertientes abiertas, la de competición y la de formación, Pérez asegura que «para mí el kempo es toda mi vida. Es un arte que enseña a defenderte sin hacer daño. Aquí explicamos que no es necesario machacar a una persona para salir de un problema».

Después de años inculcando esa filosofía de vida entre las nuevas generaciones, el Kempo Barbanza quiere seguir creciendo. De la mano de sus dos pilares, Miguel Pérez e Iván Parada, buscan mantenerse entre los mejores del mundo. En ellos, y en sus luchadores, se esconde la esencia del éxito.

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