Balada del yonqui y Ribeira

Emilio Sanmamed
Emilio Sanmamed LIJA Y TERCIOPELO

RIBEIRA

03 abr 2019 . Actualizado a las 10:41 h.

En Ribeira hay un yonqui y le falta un diente, nena. Por ese desdentado agujerito se puede ver a la luna con su verde blues de ecos y espejos donde reverberan sollozos, frescos tulipanes del llanto. Duerme con gente, pero su cama está vacía de todo lo que ama y esperanza es solo el título de alguna canción. Cuando éramos chavales, él rompía corazones, nena, ahora solo rompe venas. Cuando éramos chavales, nena, a mí me rompió la cara, ahora solo me rompe el corazón.

En Ribeira hay un yonqui y le falta un diente, nena. Cuando el amor ya no se clava en la carne, él se empeña en ser jinete del peor caballo; el dolor líquido y amargo y sordo y solitario, nena. Cada vez hay más jinetes, van a pillar a un sitio al lado de donde trabajo. Él me daba mucha pena y le dije «pídeme lo que quieras, te echaré una mano». Al final él me echó la mano a mí, lo pillé robándome y me sentí mal, nena.

En Ribeira hay un yonqui y le falta un diente, nena. Y yo me sentí mal cuando me robó porque le había ofrecido una mano y quería sentir que lo salvaba, pero me dijeron «ya ha robado hasta a su madre, tronco». Claro, ¿cómo no va a hurtarme a mí, que solo soy un simulacro de farmacéutico sin carácter? La peatonal es así, con sus normas y sus iridiscencias y sus penas.