«Ao día de amputarlle a pata, púxose en pé e saíu a buscar o sol»

La voluntaria de la perrera ribeirense María Campaña rescató a un perro que vivía hacinado y ahora lucha contra el cáncer


Ribeira / La Voz

Se cree que tiene unos tres años de vida, pero lo más probable es que en esta no haya visto mucho más allá de una pequeña finca, un árbol y el gallinero de donde fue rescatado. Su nombre es Gandhi y comparte con el premio Nobel de la Paz un pacifismo y una paciencia legendarios, que le llevaron a soportar estoicamente el avance de una infección que se llevó una de sus patas. Afortunadamente, una llamada anónima y la actuación de una de las voluntarias de la perrera ribeirense ha puesto fin a su tormento.

«Ao día de amputarlle a pata, púxose en pé e saíu en busca do sol. Quería vivir e era a primeira vez que o facía de verdade», María del Carmen Campaña prefiere empezar a contar esta historia desde la luz, por la parte buena. Y nadie puede culparla, pues fue ella la que tuvo que hacer frente a una escena que jamás podrá marcharse de su memoria.

Hace un par de semanas se trasladó a una aldea barbanzana, donde estuvo preguntando y buscando sin éxito entre los vecinos por una mascota cuyo único fin sería el de custodiar una propiedad y que al parecer tenía una herida. Siete días más tarde, gracias a los datos recabados, logró dar con Gandhi. Lo que no se esperaba es encontrarse a un animal cojo, del que una de sus extremidades valía por dos.

El tiempo perdido

Lo primero que hizo Campaña, quien cuenta con el apoyo de su compañera desde Madrid, fue llevar al perro al veterinario boirense Ramiro Tubío, quien se encargó de la operación. El animal estuvo un día recuperándose de la intervención y, tal y como anotó la altruista ribeirense, aquel perro ya no era el mismo.

La felicidad brillaba en los ojos de Gandhi y asemejaba que quería aprovechar cada instante, como quien anhela recuperar el tiempo perdido. Pero lo malo de la felicidad y de las partes buenas es que acostumbran a ser efímeras. Hace tan solo dos días, las analíticas realizadas al can materializaban los peores temores del profesional sanitario. Era demasiado tarde. La infección se había extendido hasta los pulmones causándole un sarcoma. Es decir, cáncer.

«Meses, un par de anos. Non o sabemos, pero o único que queremos é que Gandhi poida vivir con dignidade o tempo que lle queda», explicó Campaña del animal que comenzará en breves su primera sesión de quimioterapia, un tratamiento costoso y para el que se aceptará cualquier ayuda posible -cuentan con un perfil en Facebook, Los olvidados de la perrera de Ribeira-, incluso está abierta la posibilidad de la acogida temporal o de la adopción.

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