Guyana-Ribeira con 1.700 kilos de coca

La investigación revela que la droga que portaba el remolcador Titán Tercero tendría que haber llegado al puerto barbanzano para acabar, por carretera, en un destino desconocido

Droga descargada del Titán III en el puerto de Las Palmas
Droga descargada del Titán III en el puerto de Las Palmas

vigo / la voz

La versión oficial de la operación Barranca Bermeja relata que el remolcador Titán Tercero zarpó de Senegal (Dakar) para cargar 1.700 kilos de cocaína a «unas 600 millas de la costa de Guyana-Surinam entre el 27 y el 28 de julio del 2018». Luego, «a unas 80 o 100 millas de las costas gallegas (9 de agosto a las 23 horas), sería traspasado al pesquero Sempre Cacharelos» (con base en el puerto de Ribeira) para acabar en «algún punto adyacente A Pobra do Caramiñal». El posterior «transporte por carretera se haría con la furgoneta Iveco Daily (matrícula 6497-KGH) alquilada desde el día 6 de agosto hasta el 18 de agosto para emprender un viaje a destino desconocido».

La síntesis de la investigación, que duró año y medio, deja muchos e importantes detalles en el tintero. El primero pasa por la presunta intención de los acusados de descargar la droga en el puerto de Ribeira como si de salmonetes recién capturados se tratase. Y todo a plena luz del día aprovechando la gran actividad que registra entre semana el muelle de Santa Uxía. Las pretensiones de los acusados ponen también de manifiesto, pese a la gran presión policial existente en la ría, que Arousa sigue siendo un patio de recreo apetecible para estas organizaciones (la operación Mito contra Sito Miñanco, también en el 2018, es otro ejemplo).

Para entender la evolución de la Barranca Bermejo hay que diferenciar dos etapas. En la primera, hasta marzo del 2018, los considerados cabecillas, con Víctor Manuel Pérez Santos a la cabeza, pretendían gestionar el alijo con una organización portuguesa a la que habrían llegado por mediación de Manuel Charlín Gama y su hijo Melchor. La falta de confianza, tras varios viajes a Portugal con el mismo Melchor, y el hecho de que dichos socios «estaban siendo investigados por la Policía Judiciaria por delitos de la misma naturaleza, entre ellos Arlindo Roberto Ferreira y Adriano Ferreira Afonso», hizo, según la tesis policial, que se desplazara de la operación a la familia arousana para buscar otro proveedor.

Se barajaron varios nombres, destacando el de Sito Miñanco, tal y como exponen en una conversación Luis Manuel Rodríguez Parada y Manuel García Vilasoa: «Le va la marcha y si falla cualquier cosa se sube él a la lancha y la va a descargar [...] hay gente que lo lleva en la piel, en la sangre». El nuevo contacto, finalmente, se llamó Paul Wouter, residente en Marbella, «de 50 a 60 años de edad, 1,80 de estatura, complexión normal, pelo blanco y gafas de pasta». Las reuniones de los principales acusados con Wouter empezaron a sucederse en Galicia y Marbella. Incluso su relación con la Guyana, «donde tiene grandes contactos con organizaciones de la zona», se vincula con el hecho de que la coca se cargara a 600 millas del país.

Especialmente válidas, a ojos de la instrucción y del Greco de la Policía Nacional, fueron las reuniones con otro acusado aún en prisión provisional, Mario Otero (su hijo también figura entre los investigados), encargado de «coordinar los movimientos del Titán Tercero con un teléfono de seguridad para comunicarse». También tiene un local ocupado por una empresa de pescado y marisco a su nombre en el mismo puerto de Ribeira que, según el Greco, apenas registró actividad comercial en los últimos años. Tras las detenciones, ambos aseguraron que eran socios en la compra y venta de bivalvo y pescado. Para la instrucción, la coartada carece de fundamento: «No hay ni contratos, ni facturas, ni pagos acreditados entre ellos y sus empresas».

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