El límite de velocidad a 30 gana kilómetros en los cascos urbanos

La construcción de pasos elevados también se extiende para aumentar la seguridad de los peatones


Las señales limitando la velocidad a 30 kilómetros hora han ido extendiéndose en las carreteras de los cascos urbanos de la comarca y, aunque por ahora la implantación de esta medida no es obligatoria, las Administraciones locales están recurriendo a ello para garantizar la seguridad de los viandantes, especialmente en las zonas más transitadas o en aquellas próximas a calles peatonales. En el caso de Ribeira, la conclusión de la reforma del Malecón significará también que los automovilistas no podrán superar los 30 kilómetros en esa avenida. Lo mismo sucederá en Rosalía de Castro una vez tengan lugar las nuevas obras de humanización. En un tramo de la avenida de Las Carolinas ya existe esta restricción desde hace tiempo y explica el mandatario que una de las escasas arterias del centro de la ciudad en la que se mantendrán los 50 kilómetros será Miguel Rodríguez Bautista.

En Boiro, la reducción se ha establecido en el área del polígono de Boiro, en las proximidades de centros educativos y del centro de salud. Comenta el mandatario, Juan José Dieste, que no se considera necesario ampliar los tramos a 30 porque «en la avenida de A Constitución o en la calle Principal hay muchos cruces, pasos de peatones que ya impiden, por las propias características de la circulación, que los vehículos puedan avanzar muy rápido». 

Sin embargo, en el municipio sí acaban de ampliarse los pasos elevados, con la construcción de un par de ellos nuevos en Praia Xardín, así como otros instalados en Espiñeira, Santa Baia, paseo del río Breiro. También está proyectada su realización en la avenida de Barraña, después de los semáforos, y en el área del puerto de Escarabote. 

Las quejas vecinales por automovilistas que pisan demasiado el acelerador no se circunscriben al ámbito urbano, también en las parroquias o núcleos rurales hay demandas ciudadanas de aumento de la seguridad. Un ejemplo de ello es la calle Castelao de Aguiño, donde parece que algunos aprovechan la recta para dar gas a sus automóviles. En este caso, al igual que en Francisco Lorenzo Mariño, la alternativa son los pasos elevados con lo que, además, se mejora la accesibilidad.

La diversa titularidad de las carreteras motiva que no siempre las Administraciones locales tengan libertad para imponer sus normas. Por ejemplo, la vía de entrada al núcleo de Rianxo es de titularidad provincial. El alcalde, Adolfo Muíños, reconoce que su intención es establecer un tope de 30 kilómetros. Su primer propósito es conseguir la transferencia de la vía para hacer ese y otros cambios. En caso de no conseguirlo, la opción es que la Diputación reduzca la velocidad.

Quien ha llegado a un acuerdo en un tramo de vía de competencia autonómica es el noiés Santiago Freire, concretamente en el comprendido entre la gasolinera de San Bernardo y la capilla del mismo nombre. El acuerdo consiste en que la Xunta ampliará las aceras y adecuará la calzada que, acto seguido, pasará a manos municipales. El paquete incluye poner un límite de 30.

Donde sí se ha materializado ya el cambio, según la nueva normativa de la Dirección General de Tráfico, es en el corredor Brión-Noia. Los indicadores que permitían a los automovilistas circular a 100 han sido sustituidos por otros en los que el tope se fija en 90.

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