ribeira / la voz

Todavía no se había puesto el sol, y el humo de las brasas ya había nublado el cielo de la comarca, donde el aroma a sardinas y churrasco asados perfumó gran parte de las parroquias barbanzanas. Era el preludio de una gran noche de San Xoán en la que ardieron más de un millar de hogueras, y en la que las celebraciones, sobre todo de los más jóvenes, se alargaron hasta bien entrada la mañana.

El buen tiempo y la coincidencia de la fiesta con la noche del sábado al domingo hicieron que fueran muchos los vecinos que decidieron sumarse tanto a las hogueras comunitarias que tuvieron lugar en puntos concretos de la comarca -como las de los puertos de Palmeira, Rianxo y Porto do Son, la playa de O Areal en A Pobra o A Picota-, como aquellos que optaron por organizar la celebración en sus viviendas y rodearse de amigos y familias. Además, en muchos municipios, los hosteleros también quisieron sumaron a esta noite meiga y repartieron churrasco y sardinas entre sus clientes, quienes también pudieron disfrutar de distintos conciertos al aire libre.

Contenedores quemados

La mejor noticia fue que el San Xoán acabó sin ningún incidente grave. «Houbo catro cousiñas de nada, pero nin pelexas, nin queimados, nin accidentes», comentaban ayer desde la Policía Local de Ribeira, una afirmación que fue repetida por sus compañeros del resto de la comarca. Como hechos más destacados solo hubo que lamentar la quema de varios contenedores en la avenida Castelao de Muros, un fuego que fue sofocado por el personal del GES; así como pequeños incendios en la zona boirense de A Magdalena, y en el lugar de Barro, en Noia. En ambos casos, apenas ardieron veinte metros de terreno.

Ayer por la mañana también se registraba otra pequeña incidencia en el municipio pobrense. Agentes de la Policía Local y bomberos de Ribeira tuvieron que acudir a la zona de Ponte Naveira donde un poste eléctrico amenazaba con venirse abajo después de que, al parecer, un coche lo hubiera golpeado.

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La noche más larga se quedó corta