Mantos florales tejidos a contrarreloj para cumplir la tradición

La lluvia obligó a las hábiles manos de Artes y A Pobra a trabajar deprisa para acabar los mantos de Corpus

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Ribeira / La Voz

Después de muchos días de trabajo, la de ayer fue una jornada de madrugones en Artes y en A Pobra. Los vecinos de la parroquia ribeirense y de Santiago do Deán se levantaron antes del alba para dar forma a las alfombras florales de Corpus. En Artes comenzaron a trabajar a pesar de la lluvia, y en el vecindario pobrense retrasaron el inicio de las tareas a la espera de que amainase. En cualquier caso, tuvieron que trabajar a contrarreloj para concluir los tapices y cumplir con una de las tradiciones con mayor arraigo en la zona.

De ello hablaban en A Pobra cuando, pasadas las dos de la tarde, se daban los últimos retoques a las alfombras y recogían los bártulos. Después de una mañana frenética, respiraban aliviados: «Hasta las nueve de la mañana no pudimos empezar a trabajar por la lluvia, pero hemos acabado a tiempo». Lo lograron, y a ello contribuyó la amplia experiencia que atesoran quienes se encargan del diseño y la confección de los coloridos mantos y el hecho de que todo el vecindario arrimó el hombro: «Aquí hecha una mano todo el mundo, creyentes o no, y también alguna gente que no es del barrio y vienen a ayudar». Entre ellos, muchos niños que van con sus madres, que quieren inculcarles una tradición que en las calles de Santiago do Deán se inició hace 70 años, según los cálculos de Aurora, una de las más veteranas en el arte floral.

Entonces, usaban para decorar las calles mirto, flores y serrín teñido, y se pintaban los dibujos en el suelo a mano, sin planchas ni plantillas. Y como muestra de aquella labor colectiva enseñan una foto de 1958 en la que se ve a un grupo de mujeres trabajando: «Esta foto ten moita historia, foi para a Habana e veu de volta».

Chocolate para todos

Cuentan también que tienen la costumbre de servir chocolate caliente entre los vecinos que ayudan a realizar las alfombras para reponer fuerzas en medio de un arduo trabajo en el que este año hubo altas dosis de improvisación: «Tuvimos que cambiar el diseño que teníamos pensado por la lluvia. Usamos más verde y menos sal, y los dibujos son más sencillos». Todo para que diera tiempo a que los mantos lucieran al menos unas horas antes de la procesión del Santísimo.

Más efímeras todavía fueron las alfombras elaboradas en Artes, donde prácticamente fue un visto y no visto porque allí la procesión se celebró por la mañana. También hubo que hacer cambios sobre la marcha debido a la lluvia, y el verde sustituyó a la sal coloreada que, como cada año, estaba previsto usar en los diseños del Corpus.

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