La esgrima que no entiende de edades

Secun Fandiño integra un equipo de expertos en armas de distintas épocas históricas que compite a nivel estatal


Varios hombres y mujeres, caracterizados como moros y cristianos, están subidos a un escenario representando el regreso de las Cruzadas del señor de un castillo. Las declamaciones y los versos aluden a una serie de cómicas infidelidades, que finalizan con el sonido del acero al desenvainar, para ejecutar complicadas y elaboradas técnicas de esgrimista. ¿Se imaginan una disciplina deportiva que aúne el dominio de las armas con otras artes como el teatro? Precisamente, esto es lo que hace el vecino de Ribeira Secun Fandiño, a través del Club Falcata de Esgrima Histórica.

Podría decirse que estas armas no entienden de edades, pero no en lo referente a las de quienes las portan, sino a la propia historia. Este equipo conformado por integrantes de diversos sitios, pero con base en el gimnasio vigués Vicus Sport, se formó en el 2012 para competir e impartir clases de la disciplina conocida como artes marciales europeas históricas ?cuyo acrónimo en inglés es el de HEMA?. Desde entonces, han disputado el nacional de esgrima artística y realizan exhibiciones en distintas ferias y muestras, como la de A Reconquista.

La técnica

«Parte de los miembros procedíamos del mundo de las artes marciales orientales», explicó Secun Fandiño, para indicar que existen ciertas similitudes entre este deporte y una cata de armas. Entre los fundadores de Falcata se encuentran profesionales de la talla del doctor en INEF Ricardo Soto y César Massó. Mientras el primero está especializado en las armas propias del medievo y la Roma clásica, el segundo es experto en la época renacentista.

«Se entrena tres veces por semana y hay una sesión general los sábados. Si se avecina un campeonato se intensifican los adiestramientos», explicó Fandiño, cuyo arsenal predilecto pasa por las espadas roperas, cual capitán Alatriste. Aunque el esgrimista reconoce que son necesarias habilidades como la destreza, el equilibrio o la coordinación, cuentan con personas mayores entre sus filas y tampoco es necesaria una gran forma física.

«Lo que más nos preocupa es la seguridad», resaltó Fandiño, para precisar que cada arma cuenta con un calentamiento específico y es obligatorio usar casacas de kevlar (antibalas), máscaras de esgrima y revisar antes cada espada. Además, los iniciados aprenden con réplicas de plástico hasta llegar a las romas.

El espectáculo

Los campeonatos de técnica se rigen por el sistema de puntuación de la esgrima, pero ¿cuál es el límite sobre las tablas? Eso es lo mejor de todo, que no existe. El Club Falcata ha representado desde un fiel retrato de batallas históricas como la de Las Navas de Tolosa a ficciones como Cariño, he vuelto de las Cruzadas o escenas con el mismísimo El Zorro. La única regla es que la interpretación esté al nivel de su entrenamiento marcial y que esta sea didáctica en coreografía del combate y caracterización de la época. Por ejemplo, en la pasada edición del estatal de esgrima artística, unos rivales de Zaragoza subieron un cañón al escenario.

Mas, ¿que cabría imaginar de un deporte en el que practican formaciones romanas como la tortuga en unas divertidas y atemporales clases? ¡En guardia!

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