Ribeira y Tropea, unidas por el amor

Óscar Muñiz y Valentina Seva sellaron en la ciudad italiana un enlace que culminó tres años de noviazgo


Ribeira / la voz

Él entra en una tienda en Milán y se encuentra con ella. Se cruzan las miradas y surge una atracción respectiva tal que no pueden más que dar el paso de conocerse, pese a que el chico es español y la chica, italiana. Quedan para verse más tarde, cuando cierre el establecimiento. Hay quién dice que, ya desde ese instante, ambos se dieron cuenta de que estaban ante la persona con la que querían pasar el resto de su vida, y eso que ella era de Tropea, en el sur de Italia; y él, de Ribeira, pero estaba destinado en Cartagena, donde ejerce como suboficial de la Armada Española.

En esta historia se confirma que para el amor no hay barreras ni distancias, porque los cerca de tres mil kilómetros que separaban las referencias de Óscar Muñiz y Valentina Seva acabaron pulverizados hace justo una semana, cuando contrajeron matrimonio en la capilla de Santa María dell’Isola después de tres años de un noviazgo que no hizo más que confirmar que «no hay distancia, ni obstáculo lo suficientemente grande que pueda vencer a dos almas que se aman».

Si el tiempo previo al paso por el altar pudo estar preñado de dificultades y méritos de la pareja por mantener viva la llama del amor, la boda fue una preciosa y emotiva guinda que no dejó indiferente a nadie: por el encanto de Tropea, una pequeña ciudad asentada sobre acantilados colgados sobre playas de aguas azul turquesa bañadas por el mar Tirreno, repleta de restaurantes -entre ellos, el coqueto Pimm’s, de la familia de la novia- que delatan su atractivo para el turismo centroeuropeo y, en frente, el volcán Estrómboli, siempre con su delatora columna de humo. También por la curiosa capilla de Santa María dell’Isola, que aún evidencia los recuerdos del terremoto de 1905. Y, además, por el buen trato de los residentes con los extranjeros, de forma que la nutrida delegación ribeirense estuvo como en casa y se hizo notar con sus canciones y bailes.

Hermoso día

Tanto bueno no fue suficiente para eclipsar un día tan hermoso para las dos familias en el que se vivieron electrizantes momentos protagonizados por unos elegantes y atractivos contrayentes que no disimularon sus emociones; por unos padres -Franco Seva y Cinzia Blasa, de Valentina; y Pepe Muñiz y Maruxa Cadabal, de Óscar- que estuvieron siempre atentos con los invitados -junto con los hermanos del novio, Álex y Maruxa; y de la novia, Carmíne-; y una organización, desde la iglesia hasta el restaurante, extraordinaria, en la que no faltaron sorpresas y un banquete espectacular.

Las historias de amor reciben ese calificativo porque siempre acaban bien y la fiesta del matrimonio de Valentina y Óscar se prolongó hasta la madrugada, animada por música en directo, actuaciones e incluso el baile de los novios al ritmo de la canción Up where we belong, de Joe Cocker, tema central de la banda sonora de la película Oficial y caballero, unos minutos en los que los invitados creyeron ver a los mismísimos Richard Gere y Debra Winger como en aquella película de 1982.

La satisfacción de los españoles fue tal que el que más y el que menos se propuso volver a Tropea, porque en el restaurante Pimm’s siembre habrá un trocito de Ribeira.

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