Las otras «piscinas naturales» que se crean en la comarca

Hay determinados puntos en los que, cuando se registra un pequeño chubasco, se forman enormes balsas de agua


Ribeira / la voz

Hay calles, carreteras y plazas en toda la comarca que tienen la peculiaridad de albergar unas curiosas «piscinas naturales» que se forman tras un pequeño chaparrón. De hecho se distinguen perfectamente, puesto que mientras el resto del asfalto permanece seco, en esos puntos concretos se mantiene el agua durante varios días, e incluso semanas, y en ocasiones sin que la lluvia vuelva a hacer acto de presencia. Muchas veces la explicación está en que el firme ha cedido y se encuentra en un nivel más bajo, o en que hay deficiencias en la red de saneamiento.

En Ribeira hay varios puntos señalados donde se localizan estos grandes charcos, aunque cada uno se forma por distintos motivos. La plaza de España se convierte en innumerables ocasiones en un enorme estanque, donde hay que equiparse con unas buenas botas para poder cruzarlo. Desde el Ayuntamiento tomaron nota de las quejas de los vecinos y han ido solucionando el problema, que venía derivado de unas arquetas que no eran capaces de canalizar las precipitaciones, a pesar de que todavía no se ha solventado del todo.

Tampoco hace falta que llueva en exceso para que la rotonda que da acceso al polígono de Xarás albergue una balsa de agua considerable, una situación que también se reproduce en las inmediaciones de la antigua discoteca Hesta Kurva, y que se genera cuando llueve y se desborda un pequeño regato que hay en la zona. Una situación curiosa se da en la playa de O Rebalo, en Aguiño, ya que en la parte más alta, donde nunca llega la marea, hay unas pequeñas charcas con agua dulce que se originan cuando cae un pequeño chaparrón.

Utilización de vallas

Aunque A Pobra presume de las piscinas naturales que dibuja el río Pedras, también tiene otras que están en el medio y medio de la localidad y que no son tan famosas. En concreto, en la Praza Maior hay una esquina donde el agua siempre está presente, y a veces la balsa es tan grande que es necesario poner una valla para que los niños no se acerquen. En las inmediaciones del jardín, justo a la entrada de la calle peatonal, también se produce el mismo episodio, aunque en este caso las dimensiones de la charca son menores.

También en Noia hay ejemplos de este tipo en varios lugares de la localidad. Uno de los más llamativos está en la parte superior del párking Xuíz Falcone, donde hay una zona que siempre permanece empapada y que contrasta con el resto del firme totalmente seco.

El parque infantil del paseo marítimo de Muros es otro punto que suele albergar pequeñas balsas de agua, sobre todo cuando se produce un chaparrón fuerte. Lo mismo ocurre en Mazaricos, en concreto en la travesía Pino do Val, que se convierte en una auténtica piscina.

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